Consultorio De Familia

Consultorio De Familia

Soraya Lara

Pregunta de la lectora:

Cuando era niña mi padre abusó sexualmente de mí. Recuerdo que me decía que era algo entre nosotros, que no se lo dijera a nadie. Me hacía regalos para hacerme sentir bien. A los 19 años se lo conté a mi madre, esperaba que ella lo enfrentara y lo dejara, pero no fue así. Todavía me duele y me siento defraudada de que mi madre no lo dejara. Nadie más lo sabe. ¿Debo exigirle a mi madre que se divorcie?

Respuesta de la terapeuta:

Lamento la situación que aún atraviesa junto a sus padres. En muchas familias los abusos y violaciones sexuales ocurren bajo la imperiosa ley del silencio.

Generalmente, algunas familias mantienen su estructura y grado de funcionamiento para preservar su cohesión y equilibro. Todo aparenta seguir igual, a pesar de las tensiones o estrés experimentados. El incesto no pasa desapercibo, se oculta.

Ante las tensiones internas de la familia se activa la fuerza emocional de cercanía o de unión, como una respuesta espontánea para preservar la unión.

Cuando ocurren las presiones internas en las familias como consecuencia del abuso, circula un mar de dolor emocional. Si el estrés es insostenible, porque el abuso sigue sucediendo y los padres que son los responsables de velar por el cuidado y la protección de los hijos, no lo hacen, puede aparecer un síntoma.

Estos síntomas se manifiestan como sentimientos de tristeza, depresión y ansiedad, entre otros. Las personas tienen la oportunidad de superarlos.

Puede hablar sobre lo sucedido con un profesional de la salud mental especializado en este tipo de abordaje, que le ayude a comprender su historia y le ofrezca apoyo para que pueda resignificar su vida, de modo que no quede atrapada en la experiencia.

Las víctimas de abuso sexual esperan que los padres humildemente pidan perdón por el daño ocasionado y que las madres les demuestren apoyo separándose de ellos, pero, no siempre ocurre así.

Hay que comprender que la madre también tiene su historia personal y familiar y que, posiblemente, queda paralizada ante la situación presentada, sin capacidad de dar respuestas.

Ahora le corresponde a usted sobreponerse del abuso experimentado. Detener su vida y esperar que ellos acepten lo ocurrido, que le pidan perdón o que su madre se separe, podría tomar años o no suceder.

Construya su resiliencia, viva en el aquí y el ahora, y de cara al futuro que le espera.