CONSULTORIO DE FAMILIA

Sicóloga, Terapeuta familiar
Pregunta lectora: En nuestro país los padres tienen hijos y creen  que haberlos traído al mundo  es para que los cuiden  y les paguen por lo que hicieron  por ellos como padres. Está bien que los hijos no abandonen a sus padres, pero tampoco dejar que estos abusen de ellos. ¿Cuándo crezcan, la idea es que ellos se ocupen de su familia?

Respuesta de la terapeuta: Esto que usted explica  en terapia familiar se llama parentalización. Este fenómeno ocurre mucho en países pobres como los nuestros, donde existen necesidades de sobrevivencia económica.

Otra condición que hemos visto  suele darse cuando los padres no fueron bien cuidados en su infancia, sufrieron carencias afectivas, otros fueron maltratados, al tener los hijos, aparece la fantasía de querer ser cuidados por sus hijos. 

No todos los hijos se dejan parentalizar. Generalmente, hay uno o una que es más vulnerable para dejarse triangulizar por los padres. Muchas madres buscan ser cuidadas y protegidas por ellos por haber  vivido  carencias tempranas de cuidado, afecto y protección. Podría intensificarse si la relación de pareja   suple  necesidades emocionales.

Indiscutiblemente debemos ser agradecidos con nuestros padres y retribuirles de acuerdo a lo que hemos recibido. Ha de haber un intercambio generoso de dar y recibir. Cuando crecemos y hacemos balance  a partir de los méritos ganados por parte de nuestros padres, retribuimos con alegría.

Si se hace un balance en del toma y daca, y se encuentra que las acciones meritorias de los padres están en desbalance,  porque subjetivamente se entiende que no  han dado lo suficiente, los   hijos sienten enojo porque sus padres les demandan más de lo que dieron. 

En otras situaciones los padres dan mucho hasta endeudar a los hijos para que nunca abandonen el  nido y que todo sea para ellos. Impiden a los hijos vivir su vida y dedicarse a la nueva familia constituida o a sus propios planes.  Cierran toda posibilidad de que asuman su propia vida.

Cuando esto ocurre podemos encontrar en los  hijos sensación de tristeza o depresión, falta de autonomía, entre otras. La retribución  estará más dominada por el   sentimiento de culpa que por el compromiso.

Lo más recomendable es siempre retribuir con agradecimiento a los padres por los beneficios obtenidos, entre ellos la vida, el cuidado, educación y afecto sin dejarse atrapar por esta red invisible.