CONSULTORIO DE FAMILIA. La distancia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Mi esposo y yo hemos estado distanciados por años. Siempre ha mostrado mayor interés por su trabajo que por la familia. Me ocupé de mis hijos y de resolver todo lo de la casa. Me acostumbré a estar sola. Ahora me pregunto si verdaderamente lo quiero como pareja. Me acostumbré a estar sin él. ¿Es honesto quedarme?

Respuesta de la terapeuta: Sus emociones pueden constituirse en un buen termómetro para identificar sus afectos hacia su pareja.

En la consulta he escuchado un sinnúmero de veces: “Lo quiero porque ha sido un padre responsable y cariñoso. Ha tratado bien a mi familia, pero como hombre-esposo no me atrae”. Cuando esto ocurre, la persona establece una diferencia importante.

¿Qué he visto, tanto en hombres como en mujeres? Que a pesar de no sentir atracción sexual, estar enamorados, se quedan en la relación.

Ante estas situaciones las parejas se adaptan y sobreviven, sin perder el contacto mínimo que les permite estar unidos. Por ejemplo, las relaciones sexuales se reducen y, si ocurren, carecen de erotismo y creatividad.

Pueden compartir espacios de diversión familiar, vacaciones, celebraciones como el día de las madres y los padres, pero en un marco más amistoso. Los planes conyugales futuros no son asumidos con alegría y entusiasmo.

Otras conductas adaptativas suelen ocurrir en las parejas que les permiten permanecer juntas. Se valoran: el vínculo, los buenos momentos, el tiempo invertido, la historia compartida y el cuidado celoso de los hijos.

No ponderaré si esto es bueno o conveniente para la toma de decisión; simplemente, las personas reflexionan, hacen valoraciones y en función de ellas asumen una posición definitiva.

Creo que existen preguntas importantes por responder: ¿ Se considera usted infeliz? ¿Es su pareja una persona desdichada? ¿Observa a sus hijos fríos e indiferentes cuando están juntos como familia?¿Dejó de admirar a su pareja? ¿Confía plenamente en que tendrán un futuro mejor?

Estas y otras preguntas pueden servirle para pensar y decidir por usted misma. Las experiencias son individuales y cada quien decide de acuerdo a su subjetividad.

Se dará cuenta de que su decisión, de quedarse o irse, ocurrirá espontáneamente cuando esté lista para dar el paso definitivo; lo hará y nada más.

Seguir dando vueltas sobre el mismo tema, la mantiene inamovible. No tema a su decisión.

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