Consultorio de Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Tengo un hijo de 4 años. Me da la impresión de que está fuera de control, pues no me hace caso. Tengo que repetirle lo mismo muchas veces. Le digo que no haga algo y me desobedece, como si fuera por maldad. ¿Qué me recomienda?

Respuesta de la terapeuta: Los niños en edad preescolar están en proceso de adaptación a los cambios propios de la etapa, de incorporar las reglas y normas establecidas por sus padres y el entorno más próximo.

Es una etapa en la que los padres, además de ofrecer amor, apoyo, confianza y protección, tienen la responsabilidad de educarlos y disciplinarlos, aunque la relación no debe sustentarse solo en los aspectos disciplinarios.

Muchos padres se confunden, creen en dos cosas: dejarlos que hagan y deshagan o incurrir en un excesivo control. Se trata de crear un balance entre permitir la expresión libre de sus afectos y emociones, sin ser indiferentes y dejarlos sin control.

Particularmente pienso que no existen niños desobedientes sino padres ineficaces. Por otro lado, encontramos padres inseguros en los que predomina el miedo a dañar a sus hijos, frustarlos o traumatizarlos según sus propias vivencias infantiles.

Independientemente de las inseguridades, hay que crearles un entorno social en el que puedan interactuar respetando lo que se ha establecido.

La técnica de Palabra-Acción es muy eficaz si los padres la aplican con coherencia, consistencia y firmeza. Por ejemplo, se le dice al niño no toques el enchufe, pues es peligroso” y si el niño continúa intentándolo, usted se pone de pie y lo retira.

Cada vez que emita el mensaje o instrucción, usted hará que ocurra. La probabilidad de que la conducta se modifique es alta, porque el niño asociará su mensaje con su acción y respuesta.

Lo mismo sucederá cuando usted diga: “Ve a bañarte”. Si él no reacciona, entonces, usted le dirá: “Vas a bañarte solo o te busco para llevarte al baño”. Usted le ofrece dos opciones, pero claro que el baño no es negociable.

La técnica que muestran estos ejemplos puede generar en los niños otras conductas que quiera conseguir. Notará que es más eficaz. Se percibirá con mayor capacidad para lograr cambios en su hijo.

Suplicar, rogar, amenazar u ofrecer regalos no hace que su instrucción sea efectiva. Podría resultar temporalmente, pero no garantiza un cambio. Haga que ocurra el cambio.