CONSULTORIO DE NUTRICIÓN

Jimmy  Barranco  Ventura

P: ¿Cómo la civilización y el “progreso” nos han robado la salud?

R: Ayer la alimentación era mil veces más saludable y nutritiva que hoy: verduras y hortalizas de los huertos o canteros familiares, frutas frescas de la temporada, cultivadas sin preservantes ni fertilizantes artificiales. ¡El estiércol era el mejor fertilizante!. La gente consumía carne de res, chivo, tilapias, cerdo y aves de corral, alimentadas con pastura, granos del campo y restos de comidas. ¡Animales criados en el campo! Ayer había abundancia de víveres, granos integrales y leguminosas frescas. El estilo de vida era salud a través del sano compartir y la convivencia saludable; se practicaba el intercambio de alimentos y comidas entre los vecinos; el horario de las comidas era regular como un acto sagrado donde se reunía la familia para disfrutar del manjar de cada día; desayuno de 7-8 am, almuerzo al mediodía, y cena de 5 a 6 de la tarde. No faltaban esas agradables conversaciones de sobremesa. Se dormía la siesta, y se dormía entre 8 y 9 p.m. Levantarse después de la salida del sol era un sacrilegio digno de excomunión. Aire puro, agua lluvia o fresca de un riachuelo; caminatas y juegos infantiles, cuentos de hadas y duendes. El progreso y la globalización traen consigo una maldición. Nuestra alimentación actual es una franca agresión contra el derecho inherente a la salud que tiene el ser humano. Ya no sabemos qué estamos consumiendo. ¡Cuántos alimentos refinados y ultraprocesados! Nuestro estilo de vida actual es una franca negación a la vida: comidas rápidas, gaseosas y otras bebidas azucaradas han desplazado descaradamente a las frutas naturales, nutritivas, ricas en fibras, vitaminas y nutrimentos inorgánicos, bioflavonoides y otros antioxidantes. ¡Cuántos alimentos transgénicos y genéticamente modificados! Nuestros genes degeneran cada día, y nuevas enfermedades nos agreden. Una alimentación horrible, el sedentarismo, la contaminación ambiental, los hábitos tóxicos y el estrés cotidiano están mermando nuestra existencia. ¡Se ha abierto la caja de pandora llamada obesidad! Sus males se expanden como la pólvora ante el fuego: diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, el colesterol tapa las coronarias y el corazón se infarta prematuramente, alzheimer, párkinson, osteoporosis y trastornos del estado de ánimo. Nos han robado la salud y el bienestar. ¿Un gustazo, un trancazo? ¿Qué esperas para cambiar? ¡Basta ya!