CONSULTORIO DE NUTRICIÓN

Jimmy  Barranco  Ventura

P: ¿Puede el paciente con cáncer realizar ejercicios físicos?

R: La detección temprana del cáncer y la supervivencia a los 5 años han mejorado notablemente. Sin embargo, el cáncer y su tratamiento tienen efectos secundarios físicos (náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, mucositis, caída del pelo, caquexia, neuropatía, edema, osteoporosis, disfunción cardíaca, etc), psico-físicos (dolor, fatiga, insomnio, somnolencia, inactividad, etc) y psicológicos (depresión, ansiedad, disminución de la autoestima y disminución de la calidad de vida).
Según el cardiólogo Sammen Ellahham (Colegio Americano de Cardiologia, 4 diciembre, 2019) las investigaciones científicas demuestran que las intervenciones no farmacológicas (dieta saludable, yoga y ejercicios) mejoran la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes con cáncer, ya que controlan los síntomas asociados al cáncer (fatiga, dolor, estreñimiento, dificultad respiratoria y trastornos del sueño) y mejoran la función cardiovascular, alterada por los efectos tóxicos de la quimioterapia, la inmunoterapia y la radioterapia sobre el corazón causando derrame pericárdico, arritmias e insuficiencia cardíaca.
En tal sentido, Ellahham recomienda que los oncólogos deben incorporar las terapias no farmacológicas para el manejo del cáncer, prescribiendo el ejercicio físico al momento del diagnóstico, durante el tratamiento y después del tratamiento.
Los oncólogos necesitan la participación de cardiólogos versados en modelos de intervención sobre rehabilitación cardíaca no farmacológica; además de fisioterapeutas, psicólogos y nutriólogos, ofreciendo a los pacientes oncológicos un manejo integral. El ejercicio físico alivia los efectos adversos del cáncer y su tratamiento, mejora la salud cardiovascular y parece que retarda la progresión del cáncer, probablemente por un efecto directo sobre las células cancerosas y posiblemente porque mejora la eficacia del tratamiento. Además, una revisión de 100 estudios demostró que los enfermos que se ejercitan después de ser diagnosticados con cáncer tienen menos efectos adversos relacionados al cáncer, menor riesgo de recurrencia y mortalidad por el cáncer que quienes no se ejercitan o hacen muy poco ejercicio (Cormie P y col. Epidemiol Rev 2017).
La revisión de 2 Guías, 18 revisiones sistemáticas y 29 estudios aleatorios controlados reveló que el ejercicio físico es seguro en los pacientes con cáncer, durante y después del tratamiento, pues mejora la condición física, la capacidad aeróbica y la calidad de vida (Segal R y col. Curr Oncol 2017).