Consultorio de Nutrición

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P: Aceite de coco: ¿héroe o villano?

R: El aceite de coco a menudo se denomina como superalimento y un curativo natural, pues se cree que retarda o previene el Alzheimer, la obesidad, la diabetes, la hipertensión, la artritis y las enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, los expertos en salud advierten que este aceite es excepcionalmente alto en ácidos grasos saturados (85%), bien conocidos por promover enfermedades cardiovasculares.

Se comercializa en forma de aceite de coco virgen (ACV) y refinado (ACR). El ACV se procesa mínimamente para conservar los componentes adicionales, dando un producto final blanquecino con sabor a nuez; es más susceptible a la oxidación y tiene una vida útil más corta.

El ACR se procesa para eliminar aquellos componentes que imparten sabores y colores no deseados; tiene un sabor neutro y su vida útil es más larga. El aceite de coco es rico en ácidos grasos de cadena media, los cuales se absorben fácilmente sin requerir bilis ni enzimas pancreáticas.

Por esta razón se recomienda en casos de diarrea por intolerancia a las grasas, observada en pancreatitis, cirrosis hepática, desnutrición, etc.

A diferencia de los aceites vegetales comunes (soya, canola, maíz, girasol) el aceite de coco contiene cantidades muy bajas de vitaminas y fitoesteroles, pero cantidades relativamente altas de compuestos fenólicos (antioxidantes), especialmente el ACV. La eficacia del aceite de coco en la prevención de enfermedades, incluidas las cardiovasculares, no se ha informado en la literatura científica.

La mayoría de las frutas y verduras proporcionan significativamente mayor cantidad de compuestos fenólicos y muchas menos calorías que el aceite de coco. Por ejemplo: 100 gramos de ACV aportan 30 mg de compuestos fenólicos (y 833 calorías), mientras que los arándanos contienen 800 mg (y 57 calorías).

Además, el aceite de coco carece de muchos micronutrimentos y compuestos bioactivos presentes en frutas, verduras, cereales y otros alimentos ricos en fibra.

En ausencia de estudios en humanos que muestren claros beneficios metabólicos (más allá de proporcionar energía), los consumidores deben tener cuidado al consumir demasiado aceite de coco (Wallace TC, J Am Coll Nutr. 2019).

A medida que las modas alimentarias van y vienen, la historia ha demostrado que ningún alimento por sí solo puede preservar la salud ni curar enfermedad alguna. Ni héroe ni villano… ¡Uno más del montón!