CONSULTORIO DE NUTRICIÓN

Dr. JIMMY BARRANCO VENTURA

P: ¿Qué relación existe entre la operación cesárea y el riesgo de obesidad infantil?
R: La operación cesárea ha aumentado en el mundo, por encima de lo recomendado (10-15%) por la Organización Mundial de la Salud (OMS); y en nuestro país alcanza un 44%, según informó esta institución en abril del 2015. Por otro lado, un 15-20% de nuestros niños tiene obesidad o sobrepeso.

En el año 2012, la revista médica inglesa (“British Medical Journal”) publicó una investigación donde se analizó la evolución, hasta la edad de 3 años, de 1,255 niños, nacidos en el Hospital Infantil de Boston, de los cuales 284 nacieron por cesárea. Un 7.5% de los bebés nacidos por parto natural eran obesos a los tres años; mientras que la obesidad fue el doble (15.7%) en los nacidos por cesárea.

Según una revisión sistemática publicada en la revista internacional de obesidad (“International Journal of Obesity”) en el 2013, los bebés nacidos por cesárea son más propensos a ser obesos en la infancia (32%), la adolescencia (24%) y la edad adulta (50%).

El pasado 6 de septiembre, la revista pediátrica de la Asociación Médica Americana (JAMA Pediatrics) publicó una encuesta, dirigida por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en una población de 22 mil adultos jóvenes. Según este estudio las personas nacidas por cesárea son un 15% más propensas a ser obesas en la infancia, que los nacidos por parto natural; riesgo que persiste en la edad adulta.

Además, los nacidos por cesárea tenían un riesgo 64% mayor de ser obesos que sus hermanos nacidos por parto natural. Los individuos nacidos por vía vaginal cuyas madres habían tenido una cesárea anterior, tuvieron un riesgo 31% menor de ser obesos que los nacidos por cesárea.

Las cesáreas son más habituales entre las madres con obesidad, lo que podría favorecer el sobrepeso de sus hijos.

Sin embargo, algunos investigadores han postulado que la relación entre cesárea y obesidad infantil se debe a las diferencias en la composición de la microbiota intestinal entre los nacidos por parto natural o por cesárea; pues estos últimos tienen un mayor número de bacterias “firmicutes”, las cuales abundan, también, en los intestinos de las personas obesas. Sin embargo, faltan evidencias científicas que confirmen esta hipótesis.