CONSULTORIO DE NUTRICIÓN. ¿Por qué es mejor un “plan alimentario” que una “dieta” o “menú” si queremos cambiar los hábitos dietéticos?

jimmi barranco

R: La palabra dieta procede del griego “diaita” que significa patrón o estilo de vida. Sin embargo, para la gente la expresión “estar a dieta” erróneamente implica “restricción alimentaria”, “sacrificio” o “prohibición”, ya sea en la selección de los alimentos como en la cantidad a consumir. La mayoría de los médicos nutriólogos, endocrinólogos y dietistas-nutricionistas acostumbran a elaborar un menú semanal, constituido por combinaciones de alimentos que el paciente debe consumir cada día para lograr el objetivo de la dietoterapia, ya sea perder o ganar peso corporal, controlar los síntomas de alguna enfermedad o ayudar a la recuperación del paciente. Por ejemplo, cuando se desea perder peso se recomienda reducir el aporte calórico de la dieta; y para ganar peso, entonces la dieta debe ser hipercalórica. Si el paciente es intolerante a la lactosa o al gluten se debe evitar el consumo de cualquier alimento o especie donde estos compuestos estén presentes. Sin embargo, para lograr una adherencia perdurable al nuevo esquema de alimentación es importante que el paciente comprenda que la introducción de estos cambios es parte de un nuevo estilo de vida, donde deben participar todos los miembros de la familia, bajo las orientaciones de un profesional calificado del área de la Nutrición y el acompañamiento de psicólogo experto en terapia cognitivo-conductual. El menú limita la selección de alimentos y dificulta su seguimiento, ya que puede resultar monótono y aumenta el riesgo de ser deficitario en algunos nutrimentos; y además, el menú no produce cambios en el patrón de alimentación. Por otro lado, el paciente piensa que la dieta es temporal y que luego podrá volver a consumir los alimentos de su dieta habitual. Para lograr cambios efectivos y permanentes en la alimentación es recomendable no hablar de “menú” ni de “dieta”, sino de “plan alimentario saludable” para toda la familia, realizando las adecuaciones pertinentes en los enfermos. Esto ayudaría a prevenir en el entorno familiar la aparición de ciertas enfermedades relacionadas con la alimentación, tales como obesidad, diabetes, aumento del colesterol y los triglicéridos, hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares. Al iniciar el año 2020 la familia debe mejorar su estilo de vida.