CONSULTORIO ECOLÓGICO

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Especialista en recursos naturales
P.- Profesor, ha quedado en el ambiente un sabor agridulce sobre los acuerdos arribados en Dinamarca, ¿valió la pena la Cumbre Mundial sobre el Clima?

R.- Es cierto que la humanidad esperaba acuerdos mucho más amplios y vinculantes, es decir, compromisos reales y en eso se quedaron cortos los acuerdos arribados en Copenhague; sin embargo, hay un hecho sin precedentes e incontrovertible: “todas las naciones del mundo están de rodillas ante la gravedad de los cambios climáticos y aun con las reservas de 5 naciones, 187 de las 192 presentes mostraron una clara actitud de colaboración para que las cosas puedan cambiar”.

Después de analizar los resultados de las dos grandes cumbres de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo (Estocolmo, 1972 y Rio de Janeiro, 1992), sobre todo, basándonos en la experiencia directa vivida en la última, nos hemos convencido de que lo más importante de estas cumbres mundiales, no son los acuerdos en sí, porque nadie los cumple, sino, “la actitud de reconocer la gravedad del problema y de que es preciso actuar”.

Si analizamos los resultados de la Primera Cumbre Mundial (Estocolmo – 72, donde apenas participaron 28 naciones), nos daremos cuenta de que el único avance concreto alcanzado, fue el reconocimiento de la situación de gravedad del medio ambiente humano que enfrenta el planeta. La Segunda Cumbre (Rio – 92, donde participaron 164 naciones) sirvió para afinar un poquito más la puntería, pero como resultado concreto, lo único obtenido fue el reconocimiento del fracaso de la humanidad y los gobiernos en poner en marcha los acuerdos de la Primera Cumbre.

Pero peor aún, ya nadie se “acuerda” de los Acuerdos de la Cumbre Mundial para el Medio Ambiente  y el Desarrollo de Johannesburgo – 2002 (188 naciones) y, estoy muy seguro de que la de ahora (Copenhague – 2009 con 192 naciones), tampoco será la excepción. La única constante en todas, sigue siendo el reconocimiento del agravamiento del problema, que sigue siendo el mismito identificado en la primera de ellas, y de que cada día las inquietudes son mayores, pues lo que no se ha detenido, es la participación cada vez mayor de naciones con el interés de que se arribe a un consenso en la forma y el vigor con que debe enfrentarse.

No hay dudas, la humanidad ha ganado con solo lograr el cambio de actitud de Estados Unidos.