CONSULTORIO ECOLÓGICO

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Especialista en recursos naturales
P.- ¿Qué aporte hace a la humanidad y a la causa, el cambio de nombre del Día de la Tierra? ¿No le parece intrascendente además la polémica internacional al respecto?

R.- Aunque a nivel local a penas nos enteramos, la celebración del Día de la Tierra en este año tuvo una connotación especial que ha causado un revuelo internacional.

Sucede que esta festividad tiene una historia vanguardista muy hermosa y bien marcada, pues fue la que le dio origen a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), fruto de los esfuerzos desplegados por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson, quien logró convocar a  20 millones de norteamericanos, incluyendo la participaron de dos mil universidades y diez mil escuelas primarias y secundarias, el 22 de abril de 1970, para celebrar el “Día de la Tierra”.

Sucede que desde entonces el Día de la Tierra se ha visto en el mundo como una fiesta que pertenece a la gente y no está regulada por una sola entidad u organismo; tampoco está relacionada con reivindicaciones políticas, nacionales, religiosas, ideológicas ni raciales. Sin embargo, este año (22 de abril del 2009), Las Naciones Unidas acogió a unanimidad (192 países), la propuesta de Bolivia y declaró esta fecha como el “Día Internacional de la Madre Tierra”.

La resolución fue presentada personalmente por el presidente de Bolivia, Evo Morales, y en un discurso posterior a la aprobación del documento, el mandatario andino afirmó que el siglo XXI debe ser considerado el de los derechos de la Madre Tierra y de todos los seres vivos que en ella habitan. “Ha llegado el momento de reconocer que la Tierra no nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a la Tierra”, Dijo que para los pueblos andinos, la Pachamama “Madre Tierra”, tiene un carácter sagrado. 

“Estoy convencido de que la Madre Tierra es más importante que el ser humano, por ello propongo que la ONU estudie la creación de una Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, que conceda al planeta la misma protección sobre sus derechos fundamentales, así como se ha hecho con el Ser Humano, desde hace más de 60 años”.

Indicó que esa nueva declaración debería partir de cuatro principios básicos: el derecho a la vida de los ecosistemas, el derecho a la regeneración de la biodiversidad, el derecho a vivir sin contaminación y el derecho a la convivencia armónica con la naturaleza.