Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, ¿cuándo se celebra el “Día Mundial del Árbol”?

R. No existe un “Día Mundial del Árbol”, pues no hay registro alguno entre las festividades ambientales internacionales, de un día consignado al respecto; sin embargo, casi todos los países del mundo, tienen su “Día Nacional del Árbol”.
No se debe confundir “el Día Mundial Forestal” del 21 de marzo, escogido desde 1971 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, para que sea el bosque quien salude y le dé la bienvenida a la “primavera” del hemisferio norte de la Tierra; con “el Día del Árbol”, escogido en nuestro país para darle apertura al mes de mayo o al mes de las lluvias.
Desde los tiempos de la Tiranía Trujillista, en República Dominicana se escogió oficialmente el “primer domingo de mayo” como “El Día del Árbol” (Decreto N° 2944 del 29 de agosto de 1957), que coincidencialmente cayó un 5 de mayo y de ahí la confusión con esta fecha, para decir que “el Día del Árbol” en nuestro país, se celebra en tal ocasión.
El profesor Eugenio de Jesús Marcano, figura icónica de la investigación científica y maestro de maestros, nos relató en más de una ocasión en el Patio Español de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, institución que junto al Dr. José de Jesús Jimenez Almonte y otras personalidades, nos dejara como legado; que “el Día del Árbol” era una hermosa y obligada fiesta de la Escuela Dominicana, desde los años 30 del siglo XX y que siempre se celebraba a nivel nacional, el primer domingo de mayo y que Trujillo, simplemente oficializó a finales de los años 50, lo que él mismo había impuesto como costumbre para todos los dominicanos.
Aunque este día luminoso nació en la noche oscura del Trujillismo, más temprano que tarde, tendrá que ser rescatado entre las tradiciones más hermosas de la Escuela Dominicana. “¡Es el Árbol feliz un amigo…!”.
Si en justicia y en verdad amamos nuestro país…, si nos sentimos orgullosos de habitar este terruño…, tenemos que sembrar la semilla del árbol en la mente, en la tierra fértil de las ideas infantiles, pues solo así, mañana tendremos árboles germinando en el lomo y faldas de nuestras montañas, bosques e inmensas alfombras verdes que puedan tapar la indiferencia que hoy los dominicanos tenemos frente al árbol que nos da la vida.