Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, son aterradoras las imágenes del impacto de Dorian sobre Bahamas, el huracán más destructivo jamás imaginado del Atlántico Norte, gracias a Dios que salimos ilesos, sin embargo, ¿Cree usted que deberíamos prepararnos para futuros eventos similares?
R. Creo que la naturaleza ha sido bastante benevolente con nosotros y que debemos ser previsivos, pues debemos vernos en el espejo de Puerto Rico con Irma, Martinica con María y ahora Ábaco, la mayor de las islas del Archipiélago de las Bahamas, que ha quedado totalmente destruida.
Es decir, tenemos que aprender la lección y no esperar a que nos pase lo mismo, por que todos estamos en la misma ruta de los ciclones tropicales del Atlántico Norte. De hecho, Dorian venía para acá de manera directa, luego giró hacia Puerto Rico, pero finalmente, lo hizo más al norte de las Grandes Antillas y cambió de rumbo, velocidad e intensidad.
Cuando Dorian embistió a las Bahamas, prácticamente se detuvo y avanzaba a no más de dos kilómetros por hora, luego de permanecer casi estático el ojo del ciclón sobre Ábaco, comenzó a girar, sin prisa a la costa oriental de tierra continental y cuando todo el mundo pensaba que no tocaría a la Florida, se aproximó amenazante hasta tocar sus costas y seguir su ruta hacia el norte.
Algo debemos tener claro, no hay forma de salir de la ruta de los ciclones, por lo que todos los años entramos en amenaza real y seria, la intensidad es cada vez más grande y sus impactos, desde luego, son más destructores. Si ya tenemos experiencias suficientes y es probable que pase otro San Zenón, a pesar de que ya hace unos 90 años, o lo de David y Federico, quienes se combinaron para darnos una de las mayores lecciones de lo que significa la naturaleza, cuando golpea con toda su furia.
En tal sentido, nada debe sorprendernos y desarrollar una verdadera política frente al Cambio Climático y en particular, al componente de los ciclones o huracanes, que no solamente ponen en riesgo las propiedades e infraestructuras vitales para el desarrollo nacional, si no, vidas humanas valiosas, lo cual ya resulta irrecuperable y una sola persona que muera pudiendo prevenirse, no tendría justificación, porque la ley de la previsión, es la más prudente e inteligente, de cara a la supervivencia.
¡La amenaza está latente, impongamos la previsión y la inteligencia…!