Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, pero si las imágenes de Dorian en las Bahamas son aterradoras, la situación de la Amazonía es aún peor con los incendios forestales, ¿qué le está pasando al principal pulmón verde del planeta?

R. Estamos tan acostumbrados a ver las catástrofes naturales, que ya nos hemos vuelto insensibles, por lo que nada nos asombra y por grave que sea la situación, a la humanidad le parece algo normal. No hay dudas que nos aproximamos a los tiempos del fin y si no lo creemos, el cambio climático nos hará despertar en medio de la pesadilla jamás imaginada.
¿Sabe usted lo que puede significar la desaparición de la Amazonía, la masa boscosa más grande del mundo, con una cuarta parte de todas las especies vegetales del planeta y una cantidad similar de animales conocidos. Pero el dato que más significado tiene en estos momentos, es este: Los bosques de la Amazonas, con más de 7 millones de kilómetros cuadrados de superficie, anualmente capturan, retiran o limpian más 10 mil millones de toneladas de CO2.
Eso quiere decir, la sola existencia de este ecosistema, garantiza la supervivencia del 25% de todas las plantas conocidas y clasificadas por las ciencias y el 25% de todos los animales hasta ahora inventariados en la contabilidad o stock de vida que le queda a la Tierra.
Pero más aún, parece que las naciones superdesarrolladas, les resulta más fácil utilizar la atmósfera de basurero que invertir unos pesitos para colocar filtros a las chimeneas de sus industrias y evitar los millones y millones de toneladas de CO2 que todos los años se colocan en los primeros 10 kilómetros de la masa de aire que envuelve la Tierra.
Sucede que la Amazonía, por sí misma, retira prácticamente todo el CO2 que China coloca anualmente en la atmósfera, o lo que hace Estados Unidos o Japón y las otras naciones que le siguen. Este ecosistema es como el termostato que regula la temperatura de nuestra casa grande, la naturaleza.
Los incendios en la Amazonía son tan extensos que nadie sabe cuál es el daño causado hasta ahora al mayor almacén de la biodiversidadplanetaria. En este último mes (agosto), se podían contar hasta 100 focos incendiarios nuevos por día, distribuidos indistintamente sobre esta inmensa alfombra de árboles.
¿Cuándo todo haya terminado, a quién culparemos de nuestra desgracia o la extinción de la vida sobre la Tierra?