Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, nueva vez el INDRHI prohíbe la siembra de arroz en el país, porque no puede garantizar el suministro de agua para estas actividades productivas, mientras los productores acusan a esta instancia estatal de actuar arbitrariamente, al disponer esta medida sin consultarles ¿a usted le parece justo?

R. Las autoridades del INDRHI han procedido correctamente, pues lo prudente es que si no hay agua para garantizar el suministro de este bien en la cantidad requerida, pues lo aconsejable y lo que se impone, es la advertencia. Si se desobedece la medida, pues los productores tendrán que atenerse a las consecuencias.
Claro, es una decisión que tiene que ser muy bien pensada, pues como alegan los productores, su economía está basada en este cultivo y lo normal es que se hagan compromisos a futuro, donde el financiamiento casi siempre se hace por adelantado. Pero sería una irresponsabilidad de las autoridades competentes no poner en claro la realidad que le obliga a adoptar esta medida.
Además, no es que se haya prohibido la siembra de arroz durante este año, el ingeniero Fernández, principal autoridad actuante, ha sido suficientemente explícito al decir que no hay agua para el bitoño, que es el cultivo después de la cosecha de arroz. Es decir, en un mismo terreno, los productores hacen dos y hasta tres cosechas al año y la que se está prohibiendo, es la última, porque la demanda de agua es sumamente voluminosa.
Pero este drama que ya se está haciendo recurrente (en años anteriores se han tomado medidas similares y hasta más drásticas), plantea un nuevo escenario para la producción de alimentos en la República Dominicana, pues hasta ahora no existe mecanismo eficiente para enfrentar los impactos del cambio climático, que no sea la previsión y la atención de las circunstancias atenuantes.
Pero actuar repentinamente y conforme a la realidad que se presente, no parece ser tan inteligente, porque indica incapacidad para prever el futuro, pues no hay misterio alrededor de los cambios del clima. Esa realidad es inocultable y nos golpea en la cara, aunque nos hagamos los desentendidos.
La situación presentada tiene que ser motivo de preocupación y un medio para adoptar decisiones inteligentes, de cara al desafío que representan los nuevos tiempos. La planificación es el arte de conciliar el presente con el futuro. Necesitamos retener más agua en las montañas (conservación forestal) y presas que permitan administrar inteligentemente este recurso.