Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, si el río Tireo es en realidad un arroyito, ¿cómo se explica el desastre y los daños causados con sus inundaciones?

R. Cualquiera se asombraría si le cuentan que un arroyo, casi una cañada, es capaz de causar daños de la magnitud que acaba de hacer el río Tireo en la zona de Constanza, pues a penas tiene unos siete kilómetros de curso entre Tiro Arriba y sus nacientes en la loma Cruz de Cuaba.
Pero las causas son evidentes y elocuentes a la vez, pues Cruz de Cuaba, al lado de otra loma llamada el Paragua, a 2,000 metros sobre el nivel medio del mar, están totalmente deforestadas, más bien “peladas” en el lenguaje que se entiende en estos lares y con los aguaceros de estos días, sirvieron de “lavamanos”, causando la inundación de decenas de casas, destrozos en las propiedades encontradas a su paso y un mar de lodos en ambas márgenes.
Todo el mundo entiende lo que es un lavamanos. Se abre la llave o el grifo y toda el agua que cae se concentra de inmediato y se va por el hoyito. Pues eso mismo pasa en las montañas cuando no tienen árboles.
Toda el agua que cae sobre la superficie del suelo, si no encuentra una alfombra de árboles, de hojarasca sobre el suelo, arbustos o árboles que la retengan y la obligue a infiltrarse, pues todo se escurre rápidamente y se desliza por el cauce más próximo que pueda conducir tales volúmenes de agua, cuando las lluvias son intensas y prolongadas.
Eso es lo que pasó en estas montañas, cuyo lomo ha sido totalmente desprovisto de sus pinares para la siembra de hortalizas, vale decir, repollo, lechuga, remolacha, zanahoria, ajo y cebollas entre otros rubros de amplísima demanda y todos sabemos que estos cultivos solo prosperan en ambientes con temperaturas muy frescas, como las que se dan en estos lares. Es por estas razones que Constanza sigue siendo la capital hortícola de la República Dominicana.
Ya la Academia de Ciencias lo había advertido en su Boletín N° 21, dedicado a describir el caso de la deforestación tan agresiva sufrida por las lomas Cruz de Cuaba y el Paragua, hace tan solo un año. Lamentablemente, esas son las consecuencias de la deforestación, que está convirtiendo a toda la Cordillera Central, la Madre de las Aguas, en el “Gran Lavamanos del Caribe”.