Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, el ministro de Medio Ambiente en persona paralizó la destrucción del Monumento Natural de Las Dunas de las Calderas el viernes pasado, atendiendo a las denuncias de Monseñor Masalles, pero el sábado y el domingo los desmontes continuaron, cortando y agrediendo la biodiversidad que atesora esta área protegida ¿habrá alguna explicación para estas incongruencias?

R. Lo cierto es que esta situación realmente mueve a preocupación, no solo por el caso de esta área protegida (Categoría III-UICN), sino para todo el Sinap (Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la República Dominicana), pues si es el propio rector de las Áreas Protegidas del país, quien imparte las órdenes in situ, ante el personal responsable de la salvaguarda y los depredadores siguen tan campantes como si nada hubiese pasado o que la cosa no es con ellos. Entonces, ¡estamos mal, muy mal…!
Pero si tenemos una Ley Ambiental (N° 64-00), con sustento directo en la Constitución de la República y una Ley Sectorial sobre Áreas Protegidas (N° 202-04), que dejan bien en claro que las áreas protegidas son bienes de carácter patrimonial, inembargables, imprescriptibles, cuya integridad nadie puede poner en peligro y ahora aparecen ciertos señores que se apropian de un ecosistema único en el país, en las Antillas y debidamente reconocidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en franco desafío a las autoridades, a las leyes adjetivas y a la propia Carta Magna.
La Sociedad Dominicana merece una respuesta contundente para esta situación, pues dependiendo de la forma en que responda el Ministerio de Medio Ambiente, la Procuraduría para el Medio Ambiente y sobre todo, las autoridades locales (alcalde, senador y diputados) de la provincia Peravia, que otras veces se les ha visto muy activas en defensa de las Dunas, se sabrá en manos de quién tenemos la canasta de la biodiversidad nacional.
Hay señales aterradoras en este caso del Monumento Natural Felix Servio Ducoudray, pues así fue que comenzó la apropiación de Bahía de las Águilas (Parque Nacional II-UICN), Río Maimón (Refugio Vida Silvestre IV-UJICN) y posteriormente Costa Azul (Vía Panorámica V-UICN), realizando supuestos asentamientos agrarios sobre plataformas calizas, humedales y un banco de dunas. El primer caso se salvó porque el propio presidente de la República se ocupó por la recuperación, el segundo se perdió parcialmente y el último, totalmente.