Consultorio Ecológico

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P. Profesor, Samaná está de fiesta y todos disfrutan del espectáculo de las ballenas jorobadas ¿es cierto que fue la doctora Idelisa Bonnelly quien aportó la base científica para la creación del Santuario de las Yubartas?

R. Así es y yo soy un testigo de excepción. La República Dominicana tiene el privilegio de contar con uno de los Santuarios de Mamíferos Marinos más valiosos del mundo, denominado Bancos de la Plata y la Navidad, donde obligatoriamente hay que incluir a la Bahía de Samaná, pues allí es donde finalmente recala la Yubarta o Megaptera novaeangliae, el segundo animal más grande que le queda al Planeta Tierra, con 40 y hasta 60 toneladas de peso.

Con toda una vida llena de laudos, la Dra. Idelisa Bonnelly viuda Calventi, maestra y fundadora de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, es la bióloga con la carrera más exitosa que tiene el país, pues desde que salió de las aulas, se entregó al cuidado de las Ballenas Jorobadas; primero desde la Escuela de Biología y luego desde el Centro de Investigación de Biología Marina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, instancias académicas creadas también bajo su égida.

Las Yubartas o Ballenas Jorobadas tienen una cita anual, puntual e impostergable en las costas y mares dominicanos que dan al Atlántico Norte, donde existe la maternidad ballenera o sitio de apareamiento y reproducción más importante de los océanos de la Tierra, la cual ocupan durante tres meses completitos (enero, febrero y marzo), pero que comienzan a llegar desde inicio del Invierno (finales de diciembre), y no se van antes de entrar la primavera (abril).

Durante este tiempo y sin que exista un director de orquesta, hasta donde se sabe, ellas se enamoran, cantan, bailan, saltan, soplan, se aparean y al año siguiente, vienen a parir y a amamantar a sus ballenatos, quienes le extraen hasta 50 galones de leche por día e igual cantidad de kilos aumentan en 24 horas. Este espectáculo mayor, más que asombro, invita a la reflexión y a buscarle una explicación válida al por qué de la extravagancia de la biodiversidad marina.

Y fue Idelisa la primera académica dominicana, con un mapa en las manos y los conocimientos en la cabeza, quien en 1981 convenció a Merilio Morel (Director de Parques) de la necesidad de apartar un espacio en las aguas territoriales dominicanas, para conservar esta especie, sueño alcanzado en 1986.