Consultorio Ecológico

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P. Profesor, ¿será cierto que en Samaná hay árboles milenarios?

R. Así es. Asombrosa y sorprendentemente, en la vertiente norte de la cadena montañosa de la Península de Samaná existen ejemplares monumentales de árboles relictos de la especie botánica “Ceiba pentandra”, como ejemplos vivientes más longevos de los bosques primigenios que reinaron en este espacio geográfico en tiempos pretéritos.

Es muy difícil encontrar árboles milenarios en espacios naturales tropicales, particularmente en ambientes cálidos y húmedos, donde las especies forestales, por lo general son de rápido crecimiento, en el plano basal o de muy baja altitud. Lo sorprendente de este caso es que se trata de la Ceiba pentandra, una especie nativa y de amplia distribución en los trópicos americanos.

Para comprender este caso es preciso conocer que la Ceiba es una especie tropical de rápido crecimiento, que desarrolla una biomasa descomunal, con sistema radicular muy grande y una copa súper ampulosa. Ella se yergue majestuosa, queriendo tocar el cielo con su copa redonda y en forma de amplia corona.

Para los forestales, como es mi caso, la Ceiba reúne todas las características de un árbol de corta duración o de estrategia “r” (rápido desarrollo y corta vida), sin embargo, su verdadera naturaleza (dendrológica) es de estrategia “k” (larga longevidad, multicentenaria y hasta milenaria).

Se trata de un árbol con enormes raíces tabulares, tronco descomunal y un amplio fuste (tallo largo), que se complementa con una corona que acoge decenas, cientos y miles de microorganismos epífitos (que viven prácticamente suspendidos en el aire): profusión de líquenes, bromelias, helechos, hepáticas, orquídeas, musgos, trepadoras, estranguladoras y una extraordinaria fauna asociada, dominada por artrópodos, reptiles, anfibios y aves.

Un solo árbol es un condominio, una verdadera comunidad multiestratificada, todo un ecosistema multidimensional, con niveles distintos de temperatura en cada estrato (dominante, codominante, intermedio, bajo y sotobosque), donde sus habitantes tienen distintos territorios, establecen su hábitat (casa) ejercen su nicho (profesión) y su comportamiento particular (conducta). Una ceiba milenaria es toda una leyenda por sí misma, una verdadera página ecológica.

Está muy bien representada en Samaná, pero sus ejemplares más espectaculares, mudos testigos vivientes de masas forestales selváticas que han desaparecido con el tiempo, se conservan majestuosamente en el municipio de Las Terrenas.