CONSULTORIO ECOLÓGICO

Especialista en recursos naturales
P. Parece que el desalojo de las empresas areneras y el rescate de las márgenes de los ríos va en serio, pero en qué cree usted que quedará esta batalla campal entre el Dr. Mirabal y los granceros?

R. Amigo lector,  yo también tengo los dedos cruzados porque abrigo los mismos temores. Pero sin tener que recurrir a los gloriosos episodios quijotescos del Manco de Lepanto y su lucha contra los molinos de viento, podríamos decirle que aunque resulta más difícil encontrar una aguja en un pajar, al final del túnel siempre aparece un David venciendo a Goliat.  Veremos que el país no se derrumbará como dicen los que viven de la muerte de los ríos. Le aseguramos que el Sol saldrá mañana,  como de costumbre, y el planeta Tierra seguirá girando, a menos que Hercólobus se desespere y apure su marcha. Lamentablemente la sociedad dominicana ha vivido de temores a fantasmas prefabricados en algún rincón de hotel o en círculo dantescos donde los demonios son angelitos. Pero aunque tales fantasmas no asustan a la sociedad dominicana, no dejan de meterles miedo a los gobiernos de turno y los funcionarios, salvo muy raras excepciones, terminan escondiéndose debajo de la cama.

La suerte está echada. Los ríos en coma podrán revivir si las medidas se acompañan de acciones de restauración de sus márgenes. La sangre volverá a correr por las arterias y, aunque el paciente no deja de estar muy grave y requiere de remedios (recursos económicos) que habrá que ir a buscar a Júpiter, probablemente se le saque de cuidados intensivos antes de los ocho años que el flamante Secretario de Medio Ambiente quiere, en lugar de los 100 días que normalmente piden los gobiernos, para comenzar a mostrar resultados de lo que será su gestión.

La sociedad dominicana le ha firmado un cheque en blanco. Las manifestaciones de apoyo para estas medidas son tan elocuentes que los mismos constructores son quienes más la están apoyando y, contrario a la visión apocalíptica de algunos proveedores, el ritmo de las obras de desarrollo y los proyectos habitacionales han seguido prácticamente su ritmo habitual. Cualquier variación en los intereses y costos finales de los mismos, obedecen más a cuestiones de mercadeo y estrategias comerciales que al componente de costos de los agregados, que siguen produciéndose en canteras y lugares alejados de los cauces fluviales.