Consultorio Ecológico: Aguas prestadas

Consultorio Ecológico: Aguas prestadas

Eleuterio Martínez

P. Profesor, ¿podría explicarnos las razones por las cuales usted insiste en que la capital dominicana no debe depender de aguas prestadas para abastecerse del líquido de la vida?

R. Ninguna ciudad que dependa de aguas de trasvase o fuentes subterráneas, puede estar tranquila y confiada de que siempre tendrá agua, porque las que está recibiendo es agua prestada, ajena, mejor dicho, pues ante cualquier eventualidad natural o de cualquier otra índole, puede que no consiga cómo saciar su sed.

El Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo, asentados en un 90% en la cuenca Ozama, la cuarta más grande del país, no se aprovecha prácticamente de sus aguas, salvo las que obtiene del Acueducto Barrera de Salinidad, que no representa más de un 30%, si no, del Acueducto Valdesia – Santo Domingo, que aporta casi la mitad del consumo real de esta gran urbe, trasvasándola del Río Nizao (las aguas de Baní y San Cristóbal) y del Río Haina, que en buena medida, sus aguas están comprometidas con Villa Altagracia y Los Bajos de Haina.

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¿Cuál es nuestra propuesta? Conservar el Parque Nacional los 7 Picos con un precinto de seguridad, pues es una de las zonas de mayor pluviometría del territorio nacional (bosque muy húmedo y pluvial), con relativa buena cobertura, escorrentías seguras y caudal estable todo el año, cabecera del Ozama y la mayoría de sus afluentes, produce agua de primerísima calidad y por gravedad, puede producir casi toda la demanda de Santo Domingo, si se le suman todos los tributarios que provienen de Los Haitises.

A su pasa por Yamasá, entre Peralvillo y Monte Plata, está la solución de las aguas de la capital por gravedad, por las próximas 3 o 4 décadas.

El Ozama es la cuenca estratégica de la capital y el Parque Nacional Los Siete Picos, su garantía de sostenibilidad.

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