Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, en Puerto Plata hay mucha preocupación por la gobernanza del espacio de dominio público, pues nadie se preocupa por la inobservancia de la Ley 305 – 68, ¿no le parece que es hora de reencauzar el turismo sobre una plataforma sostenible en la Novia del Atlántico?

R. Estimo que nuestras autoridades, las que tienen competencias directas en la administración de los bienes de la nación, en quienes descansa la responsabilidad de garantizar que las playas del futuro, no se destruyan en el presente, conocen a fondo la problemáticaque invade el litoral costero de Puerto Plata y la anarquía del uso y abuso de los espacios del dominio público a lo largo de su litoral.
Una playa saludable, íntegra y de calidad, es un activo fijo de la nación, una riqueza frágil pero que si se gestiona inteligentemente, puede generar bienestar material y lúdico por tiempo indefinido, sin depreciarse. Como nuestras autoridades saben perfectamente que el turismo es la columna vertebral de la economía dominicana, deben cuidar las arenas y los coralescomo tacitas de porcelanas.
A nadie hay que convencer de que el turismo es la operación económica más rentable y saludable, porque el producto ofertado es intangible, se vende y se compra paisajes de calidad, ilusión óptica y la magia envolvente de una naturaleza tropical inigualable y en este campo, República Dominicana es una superpotencia y es preciso mantener su imperio y sus dominios en el Caribe y más allá; pero alcanzar y sostener este sitial en medio de tanta competencia, es preciso hacer posible una palabrita mágica: “sostenibilidad”.
Sostenibilidad en el campo turístico significa,“calidad construida con inteligencia”, mediante la gobernanza firme en el tiempo y el espacio, respetando la capacidad de carga de las playas sobre todas las cosas y evitando el uso atolondrado del espacio público, que todo el tiempo debe ser intocable. En Cabarete ya no falta un pecado ecológico por cometer, en Sosúa se quiere construir una playa artificial sobre arrecifes, porque alguien cree que puede gobernar las fuerzas de la naturaleza.
La Playa Encuentro es un tesoro, un pedacito del nirvana, pero hay quienes quieren hurtarlo. Costambar, la playa que abrió las puertas al turismo mundial, las plantas termoeléctricas e instalaciones de toda índole, la han arruinado. Nada debe competir con el desarrollo turístico, porque ninguna otra actividad tiene más futuro para Puerto Plata y para el país.
¡Reflexionemos, para anclar en puerto seguro…!