Consultorio laboral

18_04_2017 HOY_MARTES_180417_ El País5 A

1. No sé si ha tocado este tema, pues soy nuevo leyendo su columna. La pregunta es que si en las conversaciones sobre modificación del Código Laboral ¿se estará tomando en cuenta el horario laboral? Las personas que vivimos lejos del trabajo no tienen tiempo para su familia y la sociedad termina criándole los hijos. Ejemplo: Una persona que vive en Pedro Brand y labora de 8:00 a.m. a 6:00 p.m., en la Duarte o en Los Minas, tiene que salir a las 5:30 a.m. y retorna al hogar a las 8:30 p.m. ¿Qué tiempo le queda para dedicarle y darle valores a sus hijos? Y si es madre, debe levantarse a 4:00 a.m. a preparar desayuno, uniforme, etc. Aunque sea en bajo porcentaje, creo que eso influye en la violencia imperante, pues los padres en esa situación, sus hijos se lo están criando las escuelas y la calle. El horario en mayoría de empresas es de 8 a 6, superior a 8 horas que establece el Código, pero por necesidad la gente toma el trabajo, aunque el horario no sea justo; y si se quejan pierden su empleo.

El régimen legal de la jornada laboral en RD es en esencia el de la Ley 1075, del 4 de enero 1946, incorporado al CT de 1951 y retocado, por última vez, en 1992. Hace 70 años, la sociedad dominicana era esencialmente rural y la industria incipiente, y con el siglo XXI estamos viviendo una auténtica “Revolución Informática” unida a la Globalización de las economías de países y empresas.
Todo esto nos indica que la jornada laboral debe ser actualizada, de modo que sea más flexible y admita modalidades de jornadas laborales distintas a la jornada clásica que usted cita, que ya se admiten en otros países: “DuPont Shift Schedule”, “Pitman Shift Schedule”, “Rotating Schift Schedule (véase: https://en.wikipedia.org/wiki/Shift_plan).
Sin embargo, los cambios deben ser prudentes. No se puede involucionar, es decir, volver al siglo XIX, época en que la incursión de la máquina (Revolución Industrial) provocó la extenuación de trabajadores a cambio de salarios miserables.
Hay que estar abierto a introducir nuevos esquemas de trabajo que maximicen la producción y a reducir costos colaterales del empleo que hagan más competitivas a las empresas. Pero eso debe ir a la par con el lema del Fordismo: “el trabajador debe ganar suficiente para comprarse lo que él mismo produce”. La remuneración del trabajador debe permitirle ascenso social, aspiración legítima de todo ser humano.