Contradicciones y paradojas de campaña

José Báez Guerrero
j.baez@codetel.net.do 
Hay dos o tres contradicciones enormes en el discurso de los dos principales candidatos presidenciales. En medio de tanta cháchara, quizás poca gente le ponga asunto, pero merecen al menos un comentario.

La que más llama mi atención es que Miguel Vargas Maldonado asegure que si gana aplicaría “una estrategia en la cual la estabilidad y el crecimiento económicos no serán sólo conceptos propagandísticos”. ¿Será que el PRD cree que los dos mayores éxitos del Presidente Fernández, gracias a la prudente gestión del Banco Central, son una ilusión óptica, o apenas “conceptos propagandísticos”?

Sin entrar en mucho detalle, el ingeniero Vargas Maldonado ha propuesto una revolución fiscal y arancelaria, cuyo nombre parece una fórmula de abono, triple quince, para que el impuesto sobre la renta, el ITBIS y los aranceles o tasas aduaneras tengan todas un nivel del 15%.

Aparte de que en muchos casos esta idea significaría un aumento, y no una reducción impositiva, resulta que no es nueva ni original. La propuso por primera vez en el pasado reciente del país nada menos que el director ejecutivo de Funglode, el licenciado Frederic Emam Zadé Gerardino, y en esa ocasión, ¿quién se ocupó de destruir la idea? Pues el propio asesor principal del ingeniero Vargas Maldonado, el doctor Andy Dauhajre, quien también fuera eminencia gris del Banco Central en el gobierno anterior.

¡Qué brinco de maroma política tan extraordinario!

De parte del Gobierno, a mi juicio la mayor incongruencia es la pobre defensa y peor implementación que ha tenido lo que debería ser uno de sus mayores logros, y joya mayor de la corona del triunfo electoral: el nuevo sistema de seguridad social, con la revolución que ha debido significar el seguro familiar de salud. Por miedo a pisar callos, a romper privilegios y cediendo en casi todo lo que cada parte pide, el gobierno se ha dejado enredar en la maraña de intereses encontrados, olvidando el eje, centro y objeto de la seguridad social: los empleados, trabajadores o pacientes.

Podría parecer un misterio, pero no lo es, el por qué la oposición, igual que el Gobierno, ha abdicado de su rol como defensor de los asegurados, que es donde pudieran cosecharse montones de votos, si la seguridad social tuviera en los políticos a reales paladines de los pobres asegurados.

Veremos a ver el impacto electoral de estas paradojas y contradicciones.