Contrastes

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El Centro Educativo Católico Parroquial Paz y Bien no está en condiciones estructurales adecuadas para la docencia.

La promesa hecha hace dos años por la secretaria de Educación, Alejandrina Germán, continúa siendo una promesa.

La dificultad no ha sido la distancia, pues este centro educativo está en el barrio Capotillo, en la capital del país.

Quizás el incumplimiento de la promesa de reparar este centro de enseñanza se deba a las mismas causas que han impedido la terminación de otros planteles.

Es un contraste deplorable que en una sociedad que necesita levantar el conocimiento y convertirlo en su principal herramienta de progreso, se presenten situaciones como ésta, mientras avanzan otras obras menos prioritarias.

Siempre ha llamado la atención el hecho de que en un momento, mientras la Secretaría de Educación no disponía de tres mil millones que necesitaba para terminar planteles en reparación y construcción, el Metro de Santo Domingo ya había consumido esa misma cantidad, a pesar de que, a diferencia de la atención a la infraestructura escolar, esta última obra no estaba en el plan original de Gobierno.

Pero el Centro Educativo Católico Parroquial Paz y Bien, del barrio Capotillo, no es el único que ha quedado esperando el cumplimiento de una promesa. Hay otros planteles en esas condiciones, que por falta de recursos o voluntad no han sido terminados.

El mantenimiento de la infraestructura escolar debería estar entre las prioridades del Gobierno, entendiéndose que la misma constituye uno de los soportes fundamentales de la enseñanza, de la toma de conocimiento para poder progresar.

Pensamos que se daría un paso de avance si se replanteara la necesidad de dar atención a las edificaciones escolares, sobre todo en lugares sensibles, en los que se requiere inversión social reforzada para revertir ciertos males sociales.

El Gobierno haría bien en estructurar para el 2007 un presupuesto nacional que tenga este renglón entre las prioridades, si es que se aspira a convertirnos en una sociedad del conocimiento.

Definitivamente, hay que atenuar estos contrastes tan deplorables.

Improcedente
El país necesita que estén claramente diferenciados los asuntos de partido de los de Gobierno.

El hecho de que muchos funcionarios, empezando por el Presidente de la  República, son altos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, no justifica que el activismo político se traslade al Palacio Nacional.

Es improcedente que la gente que desempeña funciones públicas distraiga tiempo en activismo político, sea por la reelección presidencial o por cualquier otra causa.

Las actuales autoridades no deberían incurrir en prácticas que criticaron a otros desde la oposición.

Hay que cuidar de que la función pública no aparezca mezclada con los asuntos de partido. Es improcedente que los asuntos de partido parezcan conexos al uso de  los recursos públicos.

El actual Gobierno se esfuerza por levantar la imagen institucional del país y de eso no cabe duda. Por eso nos animamos a requerir que descontinúe esta conducta improcedente.