Coquito

Lo conocí en la Universidad Autónoma de Santo Domingo hacia el 1965, en los tiempos heroicos posteriores a la guerra de abril y del Movimiento  Renovador de la UASD. Yo venía de Alemania, donde hice estudios de Psiquiatría y Psicología luego de luchar contra la tiranía trujillista.

Miguel Cocco Guerrero, “Coquito” para sus amigos de entonces, era un muchacho inquieto socialmente, que después de aprestarse a estudiar para el sacerdocio, se inscribió en la nueva carrera de Sociología  y tuvo participación con el grupo social cristiano de la UASD, el BRUC. La lucha constitucionalista y la agresión norteamericana  del 1965 lo marcaron profundamente.

Fui su profesor en el área de Psicología Social, donde se distinguió por su inteligencia,  aprovechamiento y compromiso social. Después vinieron años de activismo político desafiante como dirigente de los Comités Revolucionarios Camilo Torres (CORECATO), y de los Comandos de la Resistencia; mientras yo seguía carrera universitaria y me incorporé a las filas del Partido Revolucionario Dominicano.

Con el tiempo, Coquito se convirtió en propietario de la Editora Alfa y Omega y allí fui a publicar los libros que iba produciendo, que le pagaba a como pudiera, lo que me permitió hacerlo sin interferir en las modestas inversiones que hacía en bienes raíces, no obstante sus propias dificultades para levantar su empresa.

Un buen día, estando yo en los afanes de elevar la calidad ideológica de la militancia del PRD con apoyo de Peña Gómez, fui a pedirle a Coquito una cotización para hacer una edición masiva en papel periódico de la “Declaración de Principios” del Partido, que se oficializaría más tarde, aun a sabiendas de que auspiciaba “Vanguardia del Pueblo” y los libros de Juan Bosch. Para mi sorpresa; en lugar de cotizarme la edición de la “Declaración”, Coquito ofreció editarme gratuitamente cinco mil ejemplares de ese documento, por considerar que aunque no era perredeísta, eso ayudaría a elevar el nivel político del que se perfilaba como el reemplazo al régimen balaguerista.

A su paso por el PLD tuvo participación destacada en dos eventos fundamentales en la política pragmática de ese partido: la “Alianza Patriótica” del 1996, en virtud de la cual obtuvo el apoyo de Balaguer para la primera elección presidencial del doctor Leonel Fernández; y la aventura política que permitió en 1998 arrebatar al PRD la Secretaría General de la Liga Municipal Dominicana, lo cual resultó una victoria pírrica, por el escándalo que supuso. Sin embargo Coquito, con la humildad que le caracterizó como ser humano, trató de explicar su actuación por los resultados a mediano y largo plazos  que de esos eventos cabría esperar.

 Ya como funcionario público en la Dirección General de Aduanas, la actuación de Coquito en el combate a la corrupción, en la protección de sus antiguos compañeros de izquierda y  las causas de la ciencia, la cultura, los deportes y los humildes, así como el trato justo a todos, sin prejuicios político-partidistas,  le generaron el reconocimiento de sus contemporáneos en rara demostración de solidaridad.

Paz a los restos del viejo amigo, Miguel Cocco Guerrero.