Corde, R.I.P.

Previa indicaciones del Presidente Joaquín Balaguer, asistí al Palacio Nacional dos días después de su toma de posesión en 1986. Para gran sorpresa mía el propósito de la reunión era para preguntarme si aceptaba la Presidencia de Rosario Dominicana, S. A., a lo cual le contesté afirmativamente y con mucha satisfacción.
Inmediatamente después de esa brevísima reunión y para aún mayor sorpresa el Señor Presidente me preguntó que si podría sugerirle dos personas para dos altos cargos de la nación en el sector financiero y en CORDE. No tenía que pensar mucho para contestarle respecto a la primera posición, lo cual fue aceptada por él y la persona así sugerida nombrada debidamente. Con respecto a la segunda posición le indiqué que siempre había soñado en ser Director de dicha entidad, respuesta que le sorprendió, particularmente habiéndome designado a la responsabilidad de La Rosario.
Procedí inmediatamente a decirle que mi interés en tal posición era sujeto a recibir un mandato para que las empresas todas que componían a CORDE fueran vendidas o liquidadas, según su grado de descomposición y que con los recursos así generados se iniciase un masivo plan de reforestación nacional.
El Presidente rió socarronamente y me informó que desde que había asumido la jefatura del Estado en 1966 ese era su plan, pero que prefería que las empresas CORDE desapareciesen por “muerte natural”. No sé si la excelente reciente decisión del Presidente Danilo Medina se considere una “muerte natural” o una “muerte accidental” pero lo trascendente es que después de que dichas empresas costaran al Estado Dominicano, durante más de medio siglo, millones de pesos, las mismas van a desaparecer, con júbilo en este caso. Requiescat in pace.