Correa, favorito comicios Ecuador

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QUITO (AFP).- Los ecuatorianos, afectados por la inestabilidad política, asistirán mañana a la elección presidencial más reñida de las tres últimas décadas con dos finalistas de izquierda y derecha atrincherados en la misma estrategia: infundir miedo ante un eventual triunfo del adversario.

Una encuesta difundida ayer reveló que el socialista Rafael Correa pasó a encabezar con el 52% la intención de voto para el balotaje, frente a 48% del magnate Alvaro Noboa, con lo que se mantiene un empate técnico.

El sondeo de Cedatos-Gallup añadió que los indecisos representan el 17%, por lo que “no es posible adelantar el resultado final”.

Un estudio de la misma empresa publicado el 17 de noviembre atribuyó a Noboa el 52% de las preferencias contra 48% de Correa, e indicó que el multimillonario -ganador de la primera vuelta el 15 de octubre- había perdido 18 puntos con respecto a su adversario.Los votantes elegirán entre un Noboa aliado de Estados Unidos y enemigo declarado de Cuba y Venezuela, y un Correa simpatizante y amigo del mandatario venezolano Hugo Chávez.

Desde cada orilla, ambos intentaron atraer el río de los indecisos apelando a la misma arma: propagar el pánico ante un resultado adverso. El más incisivo fue el millonario de 56 años, aspirante por el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian), quien advirtió que un gobierno del ex ministro de Economía convertiría a Ecuador en “otra Cuba” y desataría una “guerra civil que terminaría en un derrocamiento”.

“Estoy adelante en las encuestas, pero les digo que Correa pretende armar un gabinete con terroristas y chavistas -lo más extremo de la izquierda-, comunistas que quieren una insurrección”, expresó durante su cierre de campaña en Guayaquil.

“¿Qué crees que los pobres son brutos? Sabemos que eres comunista y que quieres que corra sangre entre el pueblo, recesión y desempleo, gobernar como un dictador”, agregó. Casi de manera simultánea, el candidato del movimiento ciudadano Alianza País pedía el voto de los indecisos para evitar que Ecuador sea “una hacienda bananera”.

“No queremos ser un pueblo de mendigos ni una hacienda bananera del heredero más rico y engreído del país”, arengó en el mitin con el que terminó su campaña en Quito. Correa también llamó a los indecisos a “consolidar” el triunfo, e ironizó sobre un pedido similar que hizo Noboa de rodillas al borde del llanto.

“Ecuador vencerá a las chequeras corruptas que quisieron comprarlo. Creyeron que éramos mendigos y hoy están de rodillas llorando lágrimas de sangre”, afirmó.

Así las cosas, los 9,2 millones de ecuatorianos convocados a las urnas elegirán presidente tras el pulso más reñido entre izquierda y derecha desde el retorno a la democracia en 1978.

Y lo harán confiados en superar una aguda crisis de inestabilidad que en la última década impidió que tres mandatarios culminaran el mandato, presionados por revueltas populares que terminaron con su destitución en el Congreso.

Correa, a quien su rival tacha de “diablo comunista” y “rey del mal”, añadió más tensión al desenlace advirtiendo que la campaña de Noboa, “y sus socios de la oligarquía”, intentarán un fraude y llamó a sus seguidores a evitarlo siguiendo incluso a los camiones militares que transportarán los votos.

Entretanto la misión veedora de la OEA -a la que el izquierdista cuestionó por supuesta parcialidad- estimó este viernes que las votaciones serán reñidas por el “alto porcentaje de indecisión”, y llamó a los candidatos a tranquilizar a sus simpatizantes.