Costa de Marfil como espejo

UBI RIVAS
La República de Costa de Marfil, en la parte baja de la gran protuberancia geográfica de Africa, flaqueada por Liberia, Mali, Burkina Fasso (Antigua Alto Volta), Sierra Leona y Ghana, es el espejo más fidedigno en el cual deberíamos vernos todos los dominicanos que aspiramos preservar nuestra integridad territorial, vale decir, nuestra soberanía, nuestra patria. El internacional productor de cacao nuestro  y distinguido articulista de Hoy, doctor José Antonio Martínez Rojas, nos edificó en forma edificante y concienzuda en su entrega del día 13 del presente mes de noviembre sobre el asunto de enorme trascendencia que debe concitar la atención de todos.

Refiere el también productor de Café, que ha visitado Costa de Marfil, Gana, Indonesia, Vietnam  y sobre todo, Londres, en gestiones de su rol de productor de esos granos y representante de nuestro país en la Organización Mundial del Café (OIC), que tiene su sede en la capital inglesa, de los percances que hoy padecen los marfileños por permitir la mano de obra extranjera en forma invasiva, es el término apropiado.

Como consecuencia de la enorme bonanzas que representa en la economía marfileña el cacao, del cual es el primer productor mundial con 1.3 mil toneladas equivalente al 46% del total planetario, así como de café, los marfileños empezaron a desdeñar las zonas rurales, el campo, y emigraron en masa a las ciudades, Abidján, la capital económica, con 2.8 millones, mientras la capital oficial, Yamoussoukre, apenas si dispone de 150 mil individuos.

Esto se debe a que Yamoussoukre es la cuna del padre de la independencia marfileña, Félix Houphouët-Boigny, quien es el gran reformador y conformador del Estado moderno marfileño sin que quepa discusión alguna sobre esa paternidad y rol protagónico.

Migrantes de los países que hacen frontera con Costa de Marfil, mencionados ya, han desbordado la etnia marfileña, superándola, y poniendo en consecuencia, en dificultad el equilibrio para la escogencia de los gobernantes en conteos electorales. Elemental.

Fue ante esa percepción, un poco tardía, que los marfileños introdujeron una reforma constitucional que estatuía que para optar por la presidencia de la República era indispensable, y lo es, que los candidatos tienen que ser marfileños de padre y madre, nacidos en Costa de Marfil.

Sabiéndose en mayoría las etnias residentes de otros países como obreros rurales en Costa de Marfil, se hicieron sentir y empezaron los rebeliones para imponerse y derogar el cánon constitucional que les permita postularse a la presidencias, vale decir, controlar al país.

Es lo que los cables noticiosos nos ilustran en los últimos días en esta otrora colonia de Francia, donde residen más de 14 mil ciudadanos galos, algunos propietarios de grandes haciendas de cacao ó café.

Puede colegirse entonces que los dominicanos enfrentamos hoy el idéntico peligro de Costa de Marfil con los extranjeros que laboran las cosechas, aquí, más de un millón de haitianos que residen ilegales, sin que ningún gobernante adopte una determinación patriótica que deshaitianice al país antes de que los haitianos consigan haitianizar a los dominicanos, como está aconteciendo.

Correcto, el doctor Martínez Rojas convida al presidente Leonel Fernández a que instruya a las Fuerzas Armadas, de la que es Supremo Comandante en Jefe, a deshaitianizar al país, ya trasladando a la frágil líneas divisoria que es la frontera, a los cuerpos de élite de nuestros institutos armados, para frenar la penetración silente, continúa,c reciente que invade ladinamente nuestro territorio, que costó dos guerras, 1844-55 y 1863-65, para conformar una República Dominicana libre,  independiente y soberana.

Aún es tiempo para impedir lo peor, que podría ser un reprisse de 1937.