Costos, precios  y especulación

La caída de los precios de los derivados del petróleo debería inducir una rebaja en los precios de bienes y servicios cuyos costos fueron inflados por las alzas petroleras. Sin embargo, las industrias y los comercios de este país se resisten a reajustar los precios, basándose algunos en el argumento de que aún están vendiendo inventarios elaborados con insumos y materias primas que se encarecieron con las alzas petroleras. Aunque pareciera justo este argumento, en realidad hay una verdad a medias que pretende justificar la resistencia al reajuste de precios en beneficio del consumidor.

Por  práctica habitual, productores y comerciantes añaden a sus costos inflados por alzas constantes en los precios de insumos y materias primas, una proporción adicional prevista para fines de reposición de inventarios. Cuando las materias primas e insumos bajan, es difícil que esa proporción sea deducida de los costos que habían sido inflados. La realidad es que mucha de la producción en venta actualmente ha sido elaborada con costos que han seguido la tendencia a la baja de los precios de insumos y materias primas. Ahora bien, si cuando existían controles de precios era imposible lograr que el comercio se mantuviera en rangos de precios razonables, qué podemos esperar ahora que la globalización abolió esos controles. El consumidor sigue financiando la especulación.

 

Hambre en plena era digital

En Haití están muriendo de hambre niños -y no dudamos que adultos también- en una era en que muchos países destinan  grandes esfuerzos y capitales para vencer la brecha digital. La noticia sobre la muerte en ese país de al menos 26 niños por causa del hambre y el alto número que recibe atención médica por los mismos motivos, debería llenar de estupor a Francia, Estados Unidos y Canadá, tres que se dicen ser grandes amigos de esa paupérrima nación.

Por extraño que parezca, la Organización de las Naciones Unidas parece ignorar esta situación, a pesar de que tiene en ese país  la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), que parece más ocupada en asuntos políticos que en el drama humano  que constituyen las muertes por  hambre. La situación haitiana, que era de por sí penosa, ha empeorado desde que varias perturbaciones meteorológicas azotaron ese territorio. Verdad existencial en plena era digital.