Creación 
Pinturas recientes de Juan Mayí

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POR MARIANNE DE TOLENTINO
¡Qué los hoteles dispongan espacios destinados a exposiciones, permanentes o temporales, nos parece positivo, sino necesario, para mostrar a los visitantes del exterior, la creación visual local!  Cuando presentan a artistas del mejor nivel, representativos de una generación, una corriente, un lenguaje, contribuyen a despertar el interés de sus huéspedes hacia el arte del país en general.

Justo era que la impresionante secuencia arquitectónica, que alberga el palaciego y colonial Sofitel Nicolás de Ovando, tuviese una galería. Pequeña y sencilla, es sólo un muro del Patio las Damas, bien aprovechado, dotado de muy buenas condiciones de instalación e iluminación. Actualmente exhibe cuadros de Juan Mayí cuya contemporaneidad triunfante armoniza por contraste con un entorno secular, intensamente poético.

Expositor y exposición

Juan Mayí es no solamente un gran artista, pronto consagrado desde su juventud, sino una personalidad polifacética y altruista, que ya tiene su galería/taller, por cierto no muy lejos, en el mismo barrio. Él está construyendo un teatro en la segunda planta de la casona, una sala de las que llaman en Francia “café-théâtre”.

No dudamos de que él se haya inspirado de esos espacios, acogedores y semi-informales, que conoció y frecuentó mientras estaba estudiando, trabajando y residiendo en Francia, por muchos años.

Ahora bien, a un artista se le juzga esencialmente por su obra, y, aunque esta exposición no ha podido ser muy extensa a causa del área que se le destina, podemos apreciar plenamente el talento y las cualidades, tanto plásticas como gráficas, de Juan Mayí.

Observamos que “se suman escritura con despuntes de caligrafía automática, discurso all-over que se prolonga más allá de las orillas, acompañado de chorreados sabiamente orquestados y controlados. Manchas y salpicaduras, a primera vista espontáneas, alternan con insinuaciones premeditadas, estructuras geométricas sensibles, emergencias matéricas, componentes de densidad, tamaño y direccionalidad distintos.”  Este comentario nuestro de signos, esencialmente pictóricos, en la exposición individual  de Juan Mayí del 2004, permanece totalmente válido para las pinturas que él presenta aquí hoy…

Ello no quiere decir que el artista no ha evolucionado, ya que siempre investiga y trabaja encarnizadamente. Su merecido premio de Dibujo en la XXIII Bienal Nacional de Artes Visuales, el año pasado, confirmó la eficacia técnica y estética de un hallazgo nuevo, pero que se eslabona con la producción anterior. Mayí no rompe de un período a otro, sino que lo enriquece.

La magia consiste en que puede repetirse la misma observación en las etapas sucesivas de dibujos, pinturas y objetos… Interpretamos la exploración personal y experimentación múltiple, como consecuencia de una inagotable energía creadora y un hecho inherente al temperamento de Juan Mayí. Él dispone de una libertad total –en base a una extensa formación profesional y una intensa práctica diaria–.

Es, más, él piensa la abstracción a manera de continuidad de su mundo artístico,  modo de expresión a la vez natural y consciente. Lo que sí resalta de esta pequeña e impresionante secuencia -sin títulos es una tipología o propuesta renovada de la abstracción, en formatos moderados. Una movilidad misteriosa vigoriza el estilo propio.

Las obras, muy diversas dentro de la unidad, cubren la superficie con una auténtica trama o alternación de signos y crean un movimiento perpetuo. Decisión y fragilidad, pulcritud y saturación, virtuosidad y rigor se juntan. En este campo vibrante, la lectura de “enrejados”, que alternan con estructuras poderosas y zonas de sombra y luz, oscila entre la premeditación de un orden preciso con líneas de fuerzas, y el impulso de la inspiración que va construyendo el espacio: La sensibilidad del espectador –si este es sensible– debe dejarse llevar.

En un segundo grado, y dentro de la continuidad creadora que evocamos en la carrera de Mayí, el léxico abstracto mantenía la aproximación sensual y sugería elementos bio-eróticos presentes en las obras desde los inicios del artista: Actualmente esa transmutación de la vida y de la gestación se hace menos patente en el discurso contemporáneo, así lo que sugería pelos púbicos evoca las fibras vegetales y el material que realmente se utiliza en estos collages.

Nos referíamos al misterio en la obra de Juan Mayí y en sus paisajes interiores, propuesta que es otra interpretación plausible, compartida por el artista (ver recuadro con el pronunciamiento del artista). En varias de las pinturas, el collage interviene, fortaleciendo la tinta, el acrílico, en fin, lo puramente pictórico. Hasta elementos salientes pueden ocupar el centro de la composición, convirtiendo el cuadro casi en esculto-pintura, Seguridad, decisión, afirmación, signo plástico de solidez y oficio, la imaginación y la lectura nuestra, sienten esos valores, apoyados por un colorido cálido y vigoroso.

Aquí está siempre vigente la sentencia de Umberto Eco, concerniente a la “obra abierta”, característica del mejor arte de hoy, que el espectador debe interpretar, pudiendo hacerlo de distintas maneras. Hay pequeñas exposiciones, como esta de Juan Mayí, que son grandes logros.

“Algo no casual”

“En los años 80, cuando el Hostal Nicolás de Ovando era una de esas casonas hoteleras en la Zona Colonial, la vida me condujo hasta aquí por unos buenos meses para hacer paisajes, vistas del Ozama, y sus riberas de pequeñas casuchas. Hoy, en su nueva y admirada estación de gran hotel, expongo mis obras, no paisajes del río, sino mis paisajes que han quedado en la memoria de mi mundo interior.”
Juan Mayí