Crece pánico en transportes colectivos
de Nueva York

NUEVA YORK (AFP).- Los atentados contra los transportes públicos de Londres han creado nervios y controversia en Nueva York, donde se han multiplicado las falsas alarmas y donde el incremento de las medidas de seguridad ha puesto en guardia a los grupos de defensa de los derechos civiles.

“Hay que ejercer el sentido común”, recordaba el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, visiblemente molesto por un incidente ocurrido en un autobús turístico el sábado que proporcionó una estampa poco grata para visitantes.

El conductor de dicho autobús percibió una actitud sospechosa en cinco turistas británicos de origen sudasiático y alertó a la policía, que en una demostración de fuerza paró el tráfico cerca de Times Square, rodeó el autobús y detuvo a los turistas hasta que se comprobó que no suponían una amenaza.

“Fue muy desafortunado”, dijo Bloomberg excusando a la policía porque “no tuvieron otro remedio” que actuar como lo hicieron.

El incidente denota una creciente susceptibilidad entre trabajadores y usuarios de los transportes de masas que queda patente en los datos difundidos el lunes por los servicios de emergencia.

Según estos, desde el 7 de julio, cuando 56 personas murieron y otras 700 resultaron heridas en la primera serie de atentados de Londres, se han recibido 1.476 llamadas alertando de paquetes sospechosos y 149 amenazas de bomba, contra 804 y 130 en el mismo periodo del año pasado.

En otro incidente ocurrido el sábado, un hombre fue arrestado después de afirmar que llevaba una bomba en su equipaje durante una discusión con un agente de la estación ferroviaria Penn.

Ello obligó a evacuar la estación durante más de una hora hasta que se aclaró un asunto que podría costarle 14 años de cárcel al individuo que lo provocó.

Finalmente, este martes un vuelo de la compañía United Airlines (UA) de Los Angeles a Londres se vio obligado a aterrizar en Boston después de que la tripulación detectase una actitud “sospechosa” en tres pasajeros que tras ser interrogados pudieron continuar su viaje sin problemas.

“El asunto fue resuelto y las tres personas, así como el resto de los pasajeros podrán continuar su viaje a Londres”, declaró Gail Marcinkiewicz, portavoz del FBI en Boston (Massachusetts, noreste).

Todo ésto coincide con un incremento notable de la seguridad en el metro de Nueva York, donde se han doblado las patrullas policiales y donde se han instituido registros aleatorios de las pertenencias de los usuarios que ya se han extendido a localidades vecinas.

La primera consecuencia del redoble de la seguridad es la caída de los delitos mayores en el transporte subterráneo de Nueva York en más de un 20% este mes en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Si en julio de 2004 se cometieron 221 crímenes mayores, en el presente se registraron 171.

La cuestión de los registros ha motivado la protesta de los grupos de defensa de los derechos civiles, que temen que la policía concentre principalmente sus esfuerzos en un grupo determinado.

“Uno de los peligros de los registros aleatorios es que pueden invitar a la posibilidad de ‘perfil’ racial, étnico o religioso”, alertó la NYCLU (Unión de las Libertades Civiles de Nueva York en sus siglas en inglés).

“El plan no es realizable y no hará más seguros a los neoyorquinos, sino que les causará inconvenientes mientras la policía busca una aguja en un pajar”, agregó.