Credibilidad de las cifras del Banco Central

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Siempre al final de cada año, brotan como verdolaga los análisis del desempeño económico de los pasados 365 días del gobierno, unos en contra endilgándole toda clase de desaciertos y acciones incorrectas, otros alabando un comportamiento comedido de las cifras, lo cual permite colocar en su justa dimensión un accionar económico preservador de males mayores.

Así, poco a poco, se le ha ido ofreciendo al público cifras muy interesantes de lo que ha pasado en los pasados doce meses. En verdad que no ha sido fácil para sobrevivir con tantas limitaciones y restricciones en cientos de ahorrantes y jubilados que vieron caer sus ingresos con el desplome de las tasas de interés pasivo que en otrora aseguraban una buena rentabilidad del dinero.

Esa agresiva política de reducir las tasas de interés, activas y pasivas, para que las primeras fueran el estimulante de un mayor gasto y que el gobierno aportara mucho dinero para obras de infraestructura, en un ambicioso plan de las mismas, no acaba de sacar la cabeza, al menos que no sean las obras que se financian con créditos brasileños. Y continuando con lo portugués, ahora se obtiene un crédito de Portugal para emprender un proyecto de poca rentabilidad para modernizar toda el área del estadio Quisqueya.

El país terminará con un discreto crecimiento cercano al 3%, nada malo si se compara con el que registran las naciones. Todas han estado afectadas por la crisis financiera que derribó a tantos bancos y empresas, e hizo tambalear la vida de millones de seres en todo el planeta perdiendo sus trabajos y hundiéndose en la pobreza.

Las autoridades del Banco Central deben sentirse satisfechas de la ardua labor llevada a cabo, ya que con tantas presiones en contra, está toreando a los funcionarios de un gobierno gastador, que no se detienen a reflexionar si la economía permite sus excesos en aventuras presupuestarias con manejos maquillados de las inversiones.

Se controló la inflación a niveles que no superaron el 6%, la tasa de cambio demostró una sorprendente estabilidad durante todo el año, aun cuando la disminución de ingresos de divisas fue notable por la merma de las remesas, del ingreso de turistas y baja de las exportaciones, compensado por la baja de las importaciones.

El favorable desenvolvimiento de la economía, fruto de las adecuadas acciones del Banco Central y de su Junta Monetaria, recibió un fuerte apoyo con el acuerdo con el FMI, que como cosa rara, fue apoyado por todos, críticos impenitentes y sectores sensatos.

Con el FMI, el país se ha asegurado una mayor estabilidad, que solo podría estar en dudas si los políticos gubernamentales consideran que podrían jugarle una trastada al acuerdo para aprovechar recursos con el fin de favorecer sus planes políticos de continuidad y mayoría en el Congreso y Ayuntamientos.

Por tanto, la labor del Banco Central, con la confianza de la opinión pública, deberá mantener su peso moral de protección de la economía para desalentar el entusiasmo de algunos políticos gubernamentales considerando que deberían liberarse la prudencia y restricciones en los créditos, para darle rienda suelta al gasto, conduciéndonos a algo peor de lo ocurrido en el 2003.