Cree Revolución de Abril es suceso del siglo

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POR LEONORA RAMÍREZ S.
La revolución de abril de 1965 fue el acontecimiento político más trascendente de la República Dominicana en el siglo XX porque se conjugaron todos los anhelos democráticos, consideró Rafael (Fafa) Taveras, quien formó parte del grupo de los constitucionalistas que demandaban el respeto a la voluntad popular, violada con el golpe de Estado al fenecido presidente Juan Bosch, derrocado el 25 de septiembre de 1963.

Cuando se instauraron gobiernos representados por la oligarquía dominicana y los remanentes del trujillismo, después del golpe de Estado, el pueblo asumió la lucha por restablecer la Constitución aprobada en el gobierno de Bosch, porque reunía las más amplias aspiraciones dominicanas de todos los tiempos, explicó el excombatiente.

“Es por eso que a 40 años de la revolución de abril yo siento el mismo aprecio por esa gesta, porque fue el acontecimiento en el que más alcance ha tenido la lucha del pueblo dominicano, en el que más se integró la población con objetivos claramente definidos.

Para Taveras, la gesta consagró el respeto a la voluntad popular, dejó claro que la única fuente de poder es el pueblo, y que el resultado de unas elecciones no puede ser desconocido por ningún grupo militar, económico o político.

Asimismo, ratificó que las Fuerzas Armadas tienen que estar al servicio de los intereses de la población, que no pueden inmiscuirse en una forma activa en la política, ni interferir desconociendo la expresa voluntad de las mayorías.

“Abril marcó un rumbo, fue un camino, el horizonte por el cual hemos estado todavía luchando, porque se haga plenamente realidad el conjunto de demandas que aquella constitución recogía.

LOS HECHOS

La historiadora Mu-Kien Sang Ben plantea en el libro Historia Dominicana: ayer y hoy, que el objetivo de la revolución de abril era, además del regreso de Bosch, “la destrucción del aparato militar trujillista, intacto después de la muerte del dictador y protegido durante el Consejo de Estado y el Triunvirato”.

El movimiento armado, dirigido por el coronel Francisco Alberto Caamaño, provocó que el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, enviara el 28 de abril de 1965 a más de 40,000 marines norteamericanos, con el pretexto de proteger vidas y bienes de compatriotas residentes en el país.

Santo Domingo quedó virtualmente dividida en dos bandos, y de mayo a septiembre de 1965 el país tuvo dos gobiernos militares: el Gobierno Constitucionalista, cuyo presidente era el coronel Caamaño, y el Gobierno de Reconstrucción Nacional, dirigido por el general Antonio Imbert Barreras, uno de los organizadores del complot que perpetró la muerte de Trujillo.

Con la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) se firmó en septiembre de 1965 un acta de Reconciliación Nacional.

Mediante esta se designó un gobierno provisional, presidido por Héctor García Godoy, se decidió realizar elecciones en 1966, desarmar a la población y la retirada de los militares norteamericanos.

ESENCIA DE LA REVOLUCIÓN

Fafa Taveras era, junto con Juan Miguel Román, responsable del área militar del movimiento revolucionario 14 de Junio, cuyos miembros se adhirieron con los constitucionalistas.

Como protagonista de ese acontecimiento, se atreve a decir que la historia dominicana ha sido ocultada, porque al triunfar la contrarrevolución se impuso un movimiento que negaba la esencia de esta.

Lo primero que se hizo, consideró, fue disolver los reductos que quedaban de la revolución, desacreditar la participación de muchos de ellos, y no incorporar en la educación formal  del país detalles de la revolución.

Ha sido la historiografía no oficial, la persistencia  de los que sobrevivieron, el interés de informadores que han mantenido vivo este ejemplo, aseguró, al destacar que si se valorara este hecho en las Fuerzas Armadas hicieran un gran movimiento para reconocer al coronel Rafael Fernández Domínguez, que fue quien ayudó a que los militares participaran en el enfrentamiento.

“Con esa acción de Fernández Domínguez en cierta medida las Fuerzas Armadas se lavaron un poco de toda la culpa de haber sido el soporte de la dictadura de Trujillo, lo cual le permitió el reencuentro con el pueblo y con la historia. Fernández Domínguez debía ser levantado como el héroe fundamental de las fuerzas armadas, igual que Francisco Caamaño”.

La revolución de abril, como otros acontecimientos de la historia, tiene sus luces y sombras, sus sinceros protagonistas y gente no tan auténtica, de eso está consciente Taveras.

En ese sentido, planteó que lo característico fue un ambiente de entrega, de transparencia, de solidaridad, una disposición de la abrumadora mayoría de los presentes de asumir el riesgo de la muerte, incluso con orgullo.

“Creímos, bajo el cerco de las tropas de ocupación, que la muerte era una cosa segura, y en ese ambiente se creó una disposición de sinceridad que marcó la mayoría de los acontecimientos; pero es natural que, en esos, se cuelen muchos elementos negativos, oportunistas que simplemente medran al amparo de esa situación.

“Pero lo característico fue la virtud de la guerra, no su sombra, el heroísmo, no el aprovechamiento de la situación, porque entonces, desde prostitutas hasta sacerdotes, participaron con comunistas y militares en un esfuerzo que nunca antes había concitado tanta participación de la diversidad nacional por la lucha por un interés patriótico”.