¿Creemos en el amor?

KEDMAY T. KLINGER BALMASEDA
klinger_psicología@yahoo.es
Es muy pertinente, en vista de que estamos en vísperas de San Valentín, Día del Amor y la Amistad, preguntarnos si aún (a pesar de los deterioros de esta generación en los principios y valores), realmente creemos en el amor.

El amor es un desbordamiento hacia algo ilimitado; cuando amamos juntamos todas las mejores propiedades de las cosas más maravillosas y perfectas que consideramos en el mundo, si son similares para esas personas, entonces se considera como algo maravilloso, algo perfecto.

Es común notar cómo últimamente vemos relaciones que están basadas en la costumbre, en el despecho, en superficiales ataduras, y en la espera incondicional del otro. Entonces aparecen frases como “el otro me hace sufrir”, “el otro no me comprende” y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie, y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad.

Sin embargo, hay que destacar que pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros.

Yo soy de las que no cree en conseguir a una persona que me “llene la vida”, creo en una vida llena, para poder compartir la felicidad con otra persona. No creo en que el amor lo genere alguien, creo en que el amor está en nosotros, si hemos llegado a crecer lo suficiente como para desarrollarlo y mantenerlo.

Debemos entender que necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Para amar necesitas  una humilde autosuficiencia, necesitas auto-estima y la práctica de una libertad responsable, por lo que sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad.