Creen faltan estrategias para reducir violencia en las escuelas

17_03_2016 HOY_JUEVES_170316_ El País10 E

Desde la escuela no se trabaja para que los estudiantes resuelvan sus conflictos de manera dialogada, por el contrario, en el espacio del recreo la violencia se expresa a través de la forma en que juegan.

El análisis lo hizo ayer la antropóloga Tahira Vargas, quien hizo una investigación en el 2010 sobre violencia escolar para Plan Internacional.

Destaca que en realidad ese problema se ha planteado desde hace tiempo por medio de estudios, y sin embargo, asegura que desde el Ministerio de Educación no se ha entendido la gravedad de la situación.

Al referirse a los dos recientes hechos de violencia ocurridos entre estudiantes en una escuela en Boca Chica y otra de La Romana.

Vargas, la psicóloga Esther Abreu; el director de la Regional de Educación 5, Braulio Félix Rivera; la directora del Distrito Educativo 5-03, Feliciana Doñé y representantes de la Coalición por la Infancia de las organizaciones Visión Mundial, Plan Internacional y Niño del Camino, coinciden en que la violencia que se vive en la escuela es el reflejo de la realidad de la sociedad dominicana.

“En el recreo hay niveles de permisividad, se deben crear alternativas de juego” , plantea Vargas.

Es de opinión que se realice un trabajo educativo con énfasis en la población masculina, que es la que tiene permiso de hacer cosas en las escuelas y la sociedad.
Además, dice que la violencia se debe mirar desde distintas direcciones, entre estudiantes hay violencia física, sicológica, bullying, acoso, discriminación por discapacidad, racial, sexual; también está la violencia de maestros a los estudiantes, lo que no se ha trabajado.

La violencia escolar es una realidad tanto en los centros públicos como privados.
Sugiere la capacitación del personal docente y directivo y establecimiento de sanciones frente al tema de la violencia, mecanismos de corrección de conductas, perspectiva de diálogo y conducta positiva. También, Vargas observa que no existen los mecanismos de sanción a la violencia escolar.

En tanto, la psicóloga clínica Esther Abreu al analizar el tema consideró que en el país se vive una gran violencia social, vinculada a las inequidades y desigualdades, así como un deterioro de los niveles de la autoridad que deben asumir una posición responsable frente a los hechos.

El maestro y la Policía Escolar, en el caso de Boca Chica, se convirtieron en observadores ante una situación de violencia y algunas veces se convierten en fomentadores de esa forma de actuar.

En la formación de los maestros estos deben pasar por un proceso reflexivo sobre lo que pasa en la vida de los alumnos y de sus familias, trabajar en los valores y del compromiso de cada quien.

Consideró que se demanda la participación de todos, deben pensar todos y tomar parte de esta situación.

“Dar la espalda ante un acto de violencia es una irresponsabilidad”, consideró.
De su lado, Doñé dice que se vive en un mundo violento y que en lo que concierne a las escuelas que están bajo el régimen de ese distrito se trabaja para reducir los niveles de violencia entre los estudiantes.

En tanto, Félix Rivera, consideró como caso aislado lo ocurrido en la escuela de La Romana, y aunque admite que la violencia en la escuela es el reflejo de lo que viven los estudiantes en el seno de sus familias.

No obstante, aseguró que desde los centros educativos se trabaja para contribuir con la cultura de paz. Cree que la escuela no puede enfrentar el problema sola.