Creen males de economía restan apoyo a gobierno

POR LEONORA RAMÍREZ S.
El bajo desempeño del gobierno en términos de política económica, lucha contra la corrupción y fortalecimiento institucional son los principales aspectos que han contribuido con la disminución de la popularidad del presidente Leonel Fernández, consideraron varios analistas al valorar la encuesta CID-Gallup, en la cual se establece que la notoriedad del Presidente ha disminuido un 30%.

Ramón Tejada Holguín destacó que, aunque desconoce la ficha técnica aplicada por la firma encuestadora internacional, es evidente que es menor la popularidad de Fernández porque la gente esperaba acciones más contundentes frente al desorden institucional, el clientelismo político y la corrupción.

Aunque las autoridades crearon la Comisión Nacional de Etica, para vigilar las acciones de los funcionarios públicos, falta un mayor nivel de independencia del Ministerio Público, planteó Tejada Holguín al precisar que “se están haciendo acuerdos para no llevar a la justicia a quienes tienen que ir en aras de una gobernabilidad mal entendida”.

“Leonel Fernández pudo convocar, con su liderazgo legitimado en las elecciones pasadas (obtuvo un 57.11% de los votos), un cambio institucional de gran magnitud para el país, y sin embargo, ha desperdiciado la oportunidad para responder a los sectores empresariales que le ayudaron en su triunfo, en vez de construir una República Dominicana diferente”.

El inadecuado manejo de las políticas sociales es otro factor que añade Tejada Holguín, y en ese sentido consideró que el programa “Comer es Primero”, mediante el cual miles de familias reciben RD$550.00 para la compra de alimentos, no llena las expectativas de los pobres.

Recientemente la firma IPSOS, de Chile, realizó una encuesta en la Fernández tenía los niveles más altos (83%) de prestigio en Latinoamérica. Sin embargo, de acuerdo a la CID Gallup, cuya sede se encuentra en Costa Rica, la popularidad de Fernández disminuyó en el país en un 30% entre diciembre de 2004 y abril de 2005, porque su administración no ha logrado solucionar los problemas económicos y de suministro eléctrico.

NO HA VUELTO EL PROGRESO

El sociólogo Franklyn Franco expresó que la ciudadanía advierte que, contrario a la consigna de que el progreso volvería en el gobierno del Presidente Fernández, la situación de miseria que vive la mayoría del pueblo es igual o peor que en la gestión de Mejía. A eso atribuye el descenso de la popularidad del Mandatario.

Pero también, al incremento del desempleo, al insuficiente aporte de los programas de ayudas sociales que implementan las autoridades gubernamentales, y al deterioro del servicio energético.

En el aspecto institucional consideró que no hay voluntad política para enfrentar la corrupción, y que el Departamento de Prevención de la Corrupción se ha limitado a “amagar y no dar”.

“No hay acciones dirigidas para acabar con ese flagelo, no solamente con los actos dolosos que se cometieron en el pasado gobierno, sino también con los que ocurrieron en el primer mandato de Fernández (1996-2000) los cuales están en un limbo jurídico”.

El Poder Ejecutivo canceló a los abogados que representaban al Estado en el proceso judicial que involucra a funcionarios y dirigentes peledeístas en el supuesto manejo irregular del Programa Eventual de Empleos Mínimos (PEME)del período gubernamental 1996-2000.

En ese contexto añadió que otro aspecto que ha afectado la imagen del gobierno es el relacionado con la compra del mobiliario de la Suprema Corte de Justicia, valorado en más de RD$200 millones, y sobre todo por la continuidad de la aplicación del grado a grado.

“Por esas razones ha sufrido una caída tan estrepitosa la imagen pública de Fernández, en sólo nueve meses de gobierno”.

AUMENTA CRITICIDAD

El politólogo José Antinoe Fiallo entiende que los resultados de la encuesta CID Gallup reflejan que en el país está aumentando el nivel de criticidad hacia los gobernantes.

Por eso planteó que desde el 2003 al 2004 el deterioro del país, en el contexto del fracaso del gobierno de Mejía, ha ido desarrollando una subjetividad bastante contestataria en amplios segmentos de la población.

A su juicio, el proceso electoral terminó como un castigo a la mala gestión del expresidente, pero esa actitud crítica se ha ido desplazando hacia el Presidente Fernández en lo que respecta a las expectativas que la ciudadanía tiene sobre la solución de problemas elementales.

“Existe la necesidad de que haya una acción mucho más efectiva sobre la corrupción. Pero probablemente en ese contexto de crecimiento de la actitud crítica, y de desesperanza en cuanto a las respuestas que se le plantean a las demandas de la población, es que baja la notoriedad de Fernández”.