Crimen aterra país

La cota del crimen ha rebosado todas las expectativas y paciencia de los dominicanos, sin que ni un jefe policial o un ministro del Interior hubiesen diseñado a ningún gobernante post Joaquín Balaguer, que sí sabía enfrentar a la canalla, entre otras providencias de estadista, que lo era.

Preciso es menester diferenciar en esta circunstancia, entre un gobernante, que es quien gobierna, y un estadista, quien aporta a sus paisanos providencias memorables para su bienestar colectivo.

Estadistas fueron los presidentes Ramón Cáceres, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo y el doctor Joaquín Balaguer, y los restantes, fueron y son gobernantes.

Existe una diferencia entre crímenes pasionales y crímenes delicuenciales, y en los dos segmentos, las estadísticas son escalofriantes.

El asunto troncal del tema no consiste en aumentar las patrullas con mayor personal y unidades motorizadas, integrando a los militares a esas faenas. Eso ayuda, pero la cuestión básica radica en modificar la ley 36-66 de Tenencia y Porte de Armas de Fuego, suprimiendo el porte y autorizando la tenencia en hogares, negocios, fincas, sin excluir a nadie.

Solo amerita que el presidente Danilo Medina faculte a Interior y Policía emitir una resolución transitoria para proceder en consecuencia y empezar a desarmar a todo a quien se encuentre portando un arma, confiscarla y pasarla al arsenal de la PN, en lo que los legisladores culpables y corruptos, deciden conocer el proyecto de ley para reformar la ley 36-66 introducido hace varios años por el diputado Víctor Bisonó Haza (Ito).

La creación de las Unidades Sociales Barriales (USB) integradas por el CONEP, PROMESE, INESPRE, AIRD, Salud Pública y líderes religiosos y deportivos barriales, harían lo que nunca se ha hecho para acorralar la ola criminal que aterra al país.