Crisis de la segunda generación musulmana
en Europa

CATHERINE FAY DE LESTRAC
LONDRES (AFP) – El surgimiento de kamikazes nacidos y educados en Gran Bretaña ilustra el malestar de algunos jóvenes de la segunda generación de la inmigración musulmana en Europa Occidental, que afrontan problemas de integración y de crisis de identidad, según varios expertos. Su desazón se ha visto agravada por la coyuntura internacional, la guerra en Irak o el estancamiento del proceso de paz de Oriente Medio, que siguen en las televisiones e internet, añadieron.

Los autores de los atentados del 7 de julio en Londres, en los que murieron 56 personas, habían nacido en Gran Bretaña y eran descendientes de inmigrantes de comunidades desfavorecidas. Tres de ellos eran de origen paquistaní y el otro jamaicano.

“Los musulmanes, paquistaníes y bangladeshíes, se encuentran en lo más bajo de la escala en todos los indicadores: éxito escolar, condiciones de vivienda, empleo, salud”, explicó Daniele Joly, del Centro de Investigaciones sobre las Relaciones Etnicas de la Universidad de Warwick.

Una cuarta parte de los jóvenes de origen paquistaní están desempleados, en un país cuyo índice de paro es de 2,8%.

Solamente el 45% de los musulmanes británicos en edad de trabajar tiene empleo, en comparación con el 75% de la población en general y el 60% de las minorías étnicas en su conjunto, según cifras gubernamentales.

Los británicos oriundos del Caribe también tienen problemas de integración, al contrario que los indios, un grupo de inmigrantes que salen adelante.

“Además de sentirse al margen de la sociedad, los jóvenes están en conflicto generacional con sus padres. No saben muy bien si son británicos o paquistaníes y han perdido su identidad”, comentó Tahir Abbas, profesor de sociología en la Universidad de Birmingham.

“Aunque en Gran Bretaña haya una fuerte política de lucha contra las discriminaciones, sienten el racismo y la fobia al islam”, dijo, añadiendo que a esto se suma la guerra contra el terrorismo emprendida tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, lo que incluye las contiendas en Afganistán e Irak.

No se trata de un fenómeno aislado, sino que se repite en toda Europa, con los magrebíes en Francia y los turcos en Alemania, explicó.

“Es el mismo escenario en todas partes, con jóvenes encerrados en guetos en los que reinan la pobreza, las condiciones de vida mediocres, las perspectivas de futuro limitadas”, agregó. Todos estos factores desencadenan ira en algunos jóvenes, en una edad en la que prima el idealismo y la sensibilidad hacia la injusticia y la violencia.

“La intervención en todo el mundo de Estados Unidos para imponer un modelo liberal, la situación en Oriente Medio e Irak (…) generan rebelión en particular entre los jóvenes musulmanes”, estimó Daniele Joly.

Según un reciente sondeo, una cuarta parte de los británicos musulmanes comprende los motivos de los autores de los ataques del 7 de julio y el 6% estima que estaban justificados.

Pero este descontento no basta para explicar por qué pasan a la acción. Los individuos frágiles son más propensos a caer en el terrorismo porque suelen ser presas fáciles de grupos que los adoctrinan, concluyó Christophe Bertossi, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).