Critica política exterior de Bush

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WASHINGTON (AP).- Corren malos tiempos para la diplomacia estadounidense.
Una serie de reveses en las últimas semanas han deteriorado el papel de Washington como gran mediador global. El apoyo total a Israel durante dos semanas de combates con Jezbolá en el Líbano y la negativa a aceptar un cese de fuego inmediato han aislado más que nunca al gobierno de George W. Bush en el concierto mundial.

Las relaciones de Estados Unidos con sus aliados mostraban señales de mejoría después de la invasión a Irak en el 2003. Pero ahora crecen los síntomas de tensión:

_La secretaria de Estado Condoleezza Rice no pudo lograr un acuerdo en Roma sobre las condiciones de un alto el fuego que pusiera fin a la violencia entre Israel y Jezbolá.  Bush y el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki, de visita en Washington, tuvieron que reconocer el fracaso de un plan para poner fin a la violencia en Bagdad. Bush tuvo que enviar más soldados a la capital de Irak, en un gran revés para su esperanza de empezar a retirar soldados este año.

_Las gestiones para poner coto a las ambiciones nucleares de Corea del Norte e Irán están empantanadas.

_Las negociaciones para la liberalización del comercio mundial fracasaron.

“Este presidente tiene una visión del mundo muy firme a la que no alteran hechos ni realidades. Están los buenos y los malos’’, dijo Ivo Daalder, director de asuntos europeos del Consejo Nacional de Seguridad bajo la presidencia de Bill Clinton.

“En este momento, los israelíes son los buenos y Jezbolá, Siria e Irán los malos’’, dijo Daalder, actualmente investigador del centro de estudios Brookings Institution. Añadió que la negativa del gobierno a tratar directamente con cualquiera de los tres “es una manifestación de esta visión del mundo: no hablamos con los malos’’.

Bush tendría consuelo en los próximos días cuando lo visite su aliado más firme en Irak, el primer ministro británico Tony Blair: estuvo en la Casa Blanca hace apenas dos meses. Pero Blair también está debilitado políticamente, aquejado por problemas internos además de Irak. En respuesta a pedidos de renuncia, ha dicho que es demasiado pronto, pero ha prometido dejar el puesto antes de las próximas elecciones generales, previstas para el 2009.

El gobierno insiste que trata con enemigos tanto como con amigos, aunque no siempre en forma directa. Pero el vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, criticó el jueves lo que llamó la “diplomacia del reloj de arena. Las cosas no suceden en plazos inmediatos’’.

“Si alguien me puede garantizar que un trozo de papel evitará una muerte, hablaremos’’, dijo.

El fuerte apoyo del Congreso a Israel complica aún más la búsqueda de un terreno común con los aliados.

Los principales aliados de Washington en la zona, los estados mayoritariamente sunitas de Egipto, Arabia Saudí, Jordania y el gobierno demócrata libanés, han criticado a Jezbolá por secuestrar a dos soldados israelíes y disparar misiles a Israel.

Pero el apoyo a Jezbolá aparentemente crece entre los sunitas y chiítas de la región.