Critican encuestas si les resultan adversas

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Según Bernardo Vega, “la práctica en nuestro país es criticar a los encuestadores y a quienes los representan cuando los resultados no benefician a un partido específico”. También es muy común, dijo, utilizar encuestadoras fantasmas para contrarrestar el éxito contrario.

 Esa tradición de los líderes políticos dominicanos se demostró en las elecciones de 1982 cuando al conocer los resultados de la empresa “Penn & Schoen”, y de “Cedemers”, que colocaban a Salvador Jorge Banco por encima de los demás aspirantes, los estrategas del Partido de la Liberación Dominicana reaccionaron: “Las encuestas se hacen con lápiz y papel. Las elecciones se ganan con el pueblo y el pueblo lo tienen Juan Bosch y el PLD. Vota contra la corrupción, vota morao entero”.

 Por otro lado se pronunciaron los balagueristas: “Las falsas encuestas no decidirán tu suerte electoral. No te dejes engañar. Para reconstruir tu país logrando trabajo, comida y bienestar, vota colorao entero”.  Las cifras de Penn & Schoen, publicadas el 14 de mayo de 1982,  reflejaban: 47 por ciento para Salvador Jorge Blanco; Joaquín Balaguer 25%; Juan Bosch 14%; Wessin 1 por ciento; Otros 1; Ninguno: 1 y 11 por ciento  “No sabían todavía”.

 Por primera vez una firma extranjera realizaba encuestas en República Dominicana para un candidato. Bernardo Vega, quien la representaba y auxiliaba en la elaboración del formulario de preguntas, cuenta que en 1981 convenció a un grupo de empresarios para que en vez de dar dinero a Jorge Blanco para su campaña dedicaran sus aportes a la realización de un pronóstico electoral.

 “Yo había conocido a dos muchachos recién egresados de la Universidad de Harvard con honores, que eran Mark Penn y Douglas Schoen, quienes estaban en Nueva York, hacían encuestas para el alcalde Edward Koch y para congresistas norteamericanos. Los empresarios estuvieron de acuerdo”. Violeta Yangüela hizo el trabajo de campo.

 Los resultados, agrega Vega, se anunciaban en rueda de prensa. “Por primera vez, también, se hizo un conteo rápido el mismo 16 de mayo. Penn & Schoen tenía una computadora en un edificio de la avenida 27 de Febrero y allí, comparando los resultados del proceso de 1978, y sobre la base de una muestra, ya a las diez de la noche sabíamos que iba a ganar Salvador”, relata Bernardo, quien todavía trabaja para esta firma. Penn es asesor de estrategia de Hillary Clinton y la compañía fue encuestadora de su esposo Bill en su segundo período de gobierno. Aquí ha hecho sondeos, además, para Jacobo Majluta, en 1986; el periódico Ultima Hora, Leonel Fernández en 1996; los diarios El Siglo y El Caribe y grupos empresariales nacionales.

 Una empresa local, el Centro de Investigación y Mercadeo Social, “CEDEMERS” también ofreció los resultados de una encuesta, como homenaje póstumo a Luis Augusto Caminero hijo, ex presidente de “CIMERS”, fallecido el año anterior. En ésta, el PRD recibió 47.33 por ciento: Partido Reformista 24.29%; PLD 15.23 % y los demás, cifras ínfimas. Un 6.68 % representaba a los “No decididos”

“Esto es sólo un ensayo…”  Las elecciones de 1982 estuvieron, como las anteriores, matizadas por la violencia física y la agresión verbal. El entonces Presidente Antonio Guzmán hizo incesantes llamados a la moderación. Ese año surgieron denuncias de espionaje telefónico y se acusaba a Frank Cabral de intervenir teléfonos. El PLD publicó fotos del odontólogo junto a Peña Gómez y Hatuey Decamps, en el aeropuerto Las Américas y en un supuesto agasajo a un empresario venezolano presuntamente llamado Juan Gómez.

 Apareció la “Avanzada Electoral” que atacaba a Bosch sin piedad, mientras en otro orden se embestía a Peña Gómez considerando que se rebajaba al aspirar a síndico.

 Jorge Blanco era promovido como el candidato “joven, vigoroso, saludable, el dominicano con mayor futuro político, el mejor, el de la nueva generación. “El país quiere futuro, y el futuro es Salvador, el Presidente que el pueblo quiere”, decían los eslóganes.

 Juan Bosch, proclamado “honesto con su pueblo”, cuestionó la capacidad de Salvador para ser Presidente de la República y dijo que en el eventual caso de llegar al poder, fracasaría.

 Sin embargo, el candidato del “jacho” recibió también el apoyo público de representativos hombres de empresa del país.

 Balaguer era vendido como “el presidente que el país necesita”.

 Aspiraban, además, Narciso Isa Conde, por el Partido Comunista Dominicano y el Movimiento por el Socialismo, con José Israel Cuello como aspirante a diputado; Rafael Abinader, por la Alianza Social Demócrata; Elías Wessin Wessin, por el Partido Quisqueyano Demócrata; Fafa Taveras, por la Unión Antiimperialista; Marino Vinicio Castillo, por la Fuerza Nacional Progresista, entre otros.

 El PRD, que al llenar el  10 de mayo el estadio Quisqueya había publicado que “Esto es sólo un ensayo, el triunfo será el 16 de mayo”, ante los resultados de las encuestas, proclamó: “Pasado mañana, cuando mayo cumpla 16 días, Salvador será el voto de las mayorías”. Así se cumplió y “Penn and Schoen”, narra Bernardo Vega, siguió haciéndole encuestas durante sus cuatro años de gobierno.

En síntesis

Opiniones cambiantes

Los partidos de República Dominicana se rotan en sus pareceres sobre las encuestas  al mismo ritmo de la alternabilidad en el poder. Los que en una época   reflejan pérdidas de simpatías lanzan duras críticas contra los encuestadores que en anteriores ocasiones captaron para ellos mejores opiniones de los votantes.