Critican exclusión Sida de Plan Básico Salud

Por ALTAGRACIA ORTIZ
La violencia sexual y el SIDA toman cada vez más auge en el país, mientras la epidemia se va haciendo cada vez más femenina, aseguró ayer la directora de Development Conections, una organización internacional que trabaja con mujeres víctimas de violencia y VIH. Se estima que las cifras de mujeres víctimas de violencia y SIDA están entre un 22 a un 30 por ciento.

Asimismo, las organizaciones que trabajan con mujeres consideraron una inequidad la exclusión del Plan Básico de Salud (PBS) de problemas tan graves como las mujeres víctimas de violencia y SIDA.

Entre las organizaciones que ayer analizaron el SIDA en la población femenina están el Consejo Presidencial del SIDA (COPRESIDA), la Alianza Nacional de Género y la Colectiva Mujer y Salud.

“El VIH ha vivido un proceso de feminización y ese avance está asociado a la violencia sexual, un problema cuya prevalencia es cada vez mayor en la región del Caribe”, sostuvo Luciano, quien participó en un taller para empoderar a las mujeres en torno a la protección que ameritan en cuanto al tema.

Tanto Luciano como otras exponentes en el taller convinieron en que la violencia sexual constituye un importante factor de riesgo frente a la infección del VIH/SIDA, por lo que sugirieron al Estado que adopte políticas de protección a las mujeres víctimas de la violencia.

Del 22 al 30 por ciento de mujeres en América Latina son víctima de violencia sexual que han vivido en la niñez y durante su madurez. Como se trata de violencia sexual, sostuvo, no se puede negociar protección, pero vale decir, que las laceraciones dentro del tracto vaginal ponen en mayor peligro la salud de las mujeres.

Luciano aseguró que las mujeres que viven violencia sexual tienen un problema mayor, porque no pueden solicitar al compañero que se protejan con el uso de preservativos.

“Los hombres que tienen una relación violenta con su pareja, también tienen una mayor cantidad de relaciones con parejas diversas, lo que hace que el peligro sanitario sea mayor”, señaló.

Asimismo, los estudios han demostrado que las mujeres embarazadas que se sospecha son víctimas de violencia rehúsan por lo general realizarse estudios. La violencia sexual no sólo incrementa la vulnerabilidad indirecta, sino también la directa, porque las que viven en violencia tienen menos probabilidades de ir a los centros de salud en busca de servicios.

La alta prevalencia de VIH preocupa a los salubristas, sobre todo porque las mujeres están cada vez más desprotegidas en el marco de un sistema de salud que se hace cada vez más excluyente.

En torno al tema del VIH/SIDA y la alianza nacional de género habló la licenciada Betania Betances, de la institución Margaret Sanger. En lo concerniente al marco jurídico, el tema fue tratado por Alina Ramírez, mientras Hill Gay trató habló sobre los principios del enfoque de empoderamiento aplicado al SIDA/VIH en esa población. Las organizaciones que trabajan la problemática SIDA que están vinculadas a la lucha de las mujeres conocieron las experiencias de otros países en donde se han puesto en marcha algunas alternativas para evitar que la epidemia se siga feminizando. El esfuerzo está dirigido a que tanto el SIDA como la violencia sean asumidos como un solo tema y que el Estado asuma políticas dirigidas a su control y a que las afectadas reciban servicios más completos.