Crónicas del ser
Publicación novela de Chernishevski

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Cuando el poeta Nikolai Nekrasov (1821-1877) -director de la revista “El contemporáneo”- recibe y lee el texto de la novela de Chernishevski y se percata de su carga explosiva, tiene la brillante idea de “extraviar el texto” en la Perspectiva Nevski –la principal arteria de la capital-; entonces, para “recuperarlo”, pone un anuncio en el periódico de la policía de San Petersburgo. El manuscrito le viene devuelto por intermedio del ministerio del Interior, a través de un funcionario de menor categoría que lo había encontrado en la señalada avenida.

Con esta argucia la revista se protegía de posibles consecuencias políticas y judiciales por la impresión y distribución de la novela, ya que ahora contaban con dos certificaciones de que el manuscrito le había sido entregado para su publicación, una por parte de la censura y la otra por la policía. Esta circunstancia le servía de justificación de que según el parecer de las autoridades el manuscrito era considerado como totalmente inofensivo para el estado.

La novela se publica desde febrero de 1863, en entregas mensuales. Inmediatamente suscitó apasionados entusiasmos y encendidas críticas, “las que no se limitan a constatar lo que era evidente, que la obra carecía de calidad literaria, sino que la juzgan con vehemencia debido a las innovadoras ideas político-sociales presentes en la obra.

De inmediato, la mayoría de los contemporáneos coincide en señalar que en la obra se oculta, cifrada, una clave política revolucionaria, y muchos son los que intentan identificar a las personas que supuestamente han inspirado al autor en la creación de sus personajes.

La novela era tenida bajo constante observación por las autoridades, aún algunos años después de la condena y de la deportación de su autor en Siberia.

Acontece, que después del atentado del primer nihilista terrorista Dmitri Karakozov contra Aleksandr II, que tiene efecto el 4 de abril de 1866, algunos investigadores pretenden que se interrogue a Chernishevski en razón de que al final de la novela, el autor sugiere que el inicio de la revolución sería el 4 de abril de 1863. 

Sin embargo, para evitar que el estado hiciese de nuevo el ridículo al prestar atención a tan descabellada sospecha, intervino el propio zar Aleksandr II, para que se abandonara esa dirección en la investigación del atentado.

La novela relata la historia de un grupo de jóvenes, miembros incipientes de la intelligentsia radical, que logran reeducarse y liberarse de las costumbres burguesas vigentes en la sociedad rusa de ese período respecto al trato adecuado para hacer valer la igualdad de los sexos. Versa, además, sobre los valores que debían asumir para actuar adecuadamente en sentido ético; sobre cómo debían organizarse en una empresa productiva basada en el cooperativismo, y cuáles habrían de ser las vías administrativas y los procesos educativos necesarios para alcanzar una redistribución igualitaria de los beneficios económicos obtenidos.

La protagonista de la novela es la joven Vera Pavlona, que logra independizarse de su familia, marcada por la corrupción -algo común entre los pequeños burgueses de la época- a través de  una relación sentimental con el estudiante Lopuchov, y luego con el joven médico Kirsanov.

El personaje de Vera viene presentado desde una perspectiva objetiva, es decir, en función de sus actuaciones y comportamientos, pues el lector no tiene acceso a su vida psicológica y al proceso de formación de sus pensamientos.

Vera y Lopuchov, juntos, deciden poner en práctica sus ideas sobre la colaboración y fraternidad humana al fundar una comuna que les permita compartir experiencias, habitación, vida sexual y medios económicos.

Lo que sorprende en la novela de Chernishevski, a un lector actual, es la profundidad que alcanza en la obra la descripción de la calidad y la actitud moral de los personajes, mientras que por otro lado se nota la ausencia de una participación directa de los personajes en actividades de orden revolucionario.

Un rasgo estilístico que marca la obra es la continua referencia que hace el autor al lector. A cada momento el narrador expone y comenta su visión de los hechos; relata y medita sobre el material ideológico con que teje su narración y comenta sus lecturas e ideas con el lector.

Clave para descodificar adecuadamente la novela de Chernishevski es percibir que no se presenta otro tiempo o realidad diferente a la “actual”, la del momento en que se escribe, y en ese transcurrir se mantiene un estado de inmovilismo reaccionario y corrompido que se proyecta  a todos los aspectos de la vida humana.

Esta situación social estática, que coexiste con un momento de grandes reformas del estado, hace pensar que el libro se concibe para que el lector realice una lectura activa, esto es, que busque despertar y comprometerse en contra del status quo.

Chernishevski estimula al lector a despabilarse en una nueva conciencia social, y tal apertura lo conduce a convencerse de que debe actuar, involucrarse personalmente en la praxis de renovar la propia sociedad.

La figura del héroe de la obra, el joven dirigente Rachmetov, es una proyección del propio autor; representa su prototipo de dirigente revolucionario tal como lo necesita la época. Vive plenamente en función de las tareas y objetivos que debe cumplir para hacer avanzar la lucha contra el régimen opresivo.

Después de la primera edición, publicada por un descuido de las instancias del poder, el libro circuló por decenios en copias manuscritas –una práctica de difusión de la literatura que se mantuvo también, durante los años del régimen soviético- hasta 1905, cuando al hijo de Chernishevski se le permite publicar una edición de sus obras completas.

El libro fue definido por el príncipe anarquista Piotr Kropotkin (1842-1921) como “el breviario de todo joven ruso”. Mientras que Georgii Plejanov, destacado revolucionario e teórico marxista, que funda el movimiento socialdemócrata ruso, sostiene que el libro de Chernishevski, “ha sido el libro de mayor suceso y difusión, desde que existe la tipografía en Rusia”.

Mientras que, Nadezhda K. Krupskaia (1869-1939), la compañera de Lenin, relata en sus memorias que el líder bolchevique consideraba a Chernishevski por encima de todos los grandes revolucionarios rusos. Y subraya que la adopción, por parte de Lenin, del título de la novela para nombrar su libro capital sobre la concepción de un partido revolucionario, no es casualidad, sino un conciente homenaje a su memoria.