CSIS: ¿por qué rasgarse las vestiduras?

No entendemos porqué funcionarios gubernamentales se rasgan las vestiduras, aparentemente guiados únicamente por el título, del reciente informe del CSIS alertando sobre el peligro de la corrupción e inequidad social sobre nuestra economía y democracia; cuando sus recomendaciones ejecutivas sintonizan con mandamientos constitucionales y discursos gubernamentales conducentes a la perfectibilidad de nuestro sistema político-partidario.

Tampoco entendemos que se hayan desatado demonios contra connacionales entrevistados que apenas servimos como validadores de informaciones tomadas de nuestra Constitución, leyes, documentos oficiales emanados de organismos nacionales e internacionales, medios de comunicación, etc.

Las afirmaciones sobre déficits, distribución de ingresos, crecimiento de empleo público siete veces superior al formal privado, estadísticas migratorias, etc, se basan en fuentes oficiales de instancias nacionales e internacionales debidamente reconocidas. Adicionalmente, corresponden hasta 2012; con excepción de la mayor proporción de sustancias ilícitas enviadas hacia EEUU desde nuestra geografía durante 2013.

Ese rasgado de vestiduras puede interpretarse como evidencia de endosos subconscientes, pretensiones silenciadoras, necesidades de auto-justificación o encubrimiento en desempeños burocráticos ineficaces en la consecución de propósitos perseguidos contra la corrupción y el narcotráfico.

Y muestra una epidermis hipersensible que ignora admoniciones sobre “buena oposición para buen gobierno” al decir del repúblico español Manuel Azaña, y del autor de Utopía, Tomas Moro, sobre “denuncia del mal como prerrequisito para el bien”, predicamentos abrazados como oposición por el fundador del PLD.

La reacción de funcionarios debió centrarse en aspectos del informe de cuya superación dependen la subsistencia y perfectibilidad de nuestro sistema político por haberse abordado sin ponderar plenamente nuestras idiosincrasias; como es el supuesto funcionamiento monolítico del PLD determinante del secuestro de nuestra democracia.

Y centrarse en sus recomendaciones ejecutivas que pueden constituir un puntal por excelencia para corregir situaciones compatibles con aspiraciones nacionales recogidas en programas, discursos y declaraciones gubernamentales, como el cumplimentar la concertación social ordenada en el 251 de nuestra Constitución y someter a los partidos al funcionamiento preceptuado en el art. 216.

Sobre estos dos puntos versan dos de las tres recomendaciones del Informe. El tercero se refiere al rescate del PRD, aparentemente inspirado en el bipartidismo norteamericano.

Si bien ese rescate es imperativo, se necesita algo más; teniendo en cuenta el trípode partidario que ha sostenido nuestra democracia, así como el surgimiento de grupos emergentes ante la connivencia y/o complicidad entre los partidos mayoritarios que integran el sistema.

Sobre estas inquietudes versará nuestra presentación ante miembros del Gobierno norteamericano, sector privado y comunidad diplomática, en evento organizado por el CSIS pautado para el 11-12-13 en la capital norteamericana, al que hemos sido invitados al igual que representativos gubernamentales dominicanos y del PRD,