CUADRILÁTERO
La realidad de la ida del estelar Marvin Hagler

CARLOS NINA GÓMEZ
NUEVA YORK.-
¡Sí, por razones de espacio! Como me considero un periodista receptivo a los comentarios y preguntas de los lectores, reitero que fue por problema de espacio que no publiqué -en el artículo del pasado viernes- otros argumentos respecto a la carrera de Marvin Hagler y su “raro” retiro del boxeo activo.

 Además de la queja del lector Gamalier Santana, otro fanático -que lee esta columna-, pero que sólo se identifica con el pronombre personal Yo, formula críticas a este servidor.

Les presento el comentario del quejoso lector:

“De: Yo, El Poder de Las Vegas NV
Sr. Periodista,

Entiendo su punto de vista de que no habia espacio, pero por que gastar otro articulo y no responder la pregunta del lector. Parece que todavia no sabe por que terminó la carrera de Marvin Hagler. Usted se dedicó sólo a poner un refrán atacando al lector y no terminó su trabajo que dejó por mitad. Sea un poco más responsable, si por razón de espacio no puede terminar, no escriba nada”.

 Hasta aquí el injustificable insulto de ese amigo fanático que afirma que tiene su residencia en la ciuda de Las Vegas, estado de Nevada, Estados Unidos.

 Pero hay que estar en los adentros de un periódico para conocer cómo se elaboran las noticias, los análisis, reportajes…y los problemas que tiene que vencer el periodista para que su trabajo salga a la luz pública todo limpio, apegados a los principios de la ética profesional para que sea disfrutrado por los exigentes lectores.

Lo que se quedó de Hagler

Con estos señalamientos termino el análisis sobre Marvin Hagler y su inesperado retiro tras perder, por apretada decisión dividida, de Sugar Ray Leonard.

 Y para que los citados amigos lectores, que se pusieron guapos porque supuestamente no expliqué bien (¿?)  por qué del retiro del señor Marvin Hagler, paso a insertar en esta nueva columna las líneas que no cupieron en el artículo de marras:

“Thomas Hearns, quien tenía una mortal pegada, y Hagler protagonizaron -a decir de los especialistas- los tres asaltos más violentos en la historia del boxeo moderno.

No valió que Hearns, con sus anestesiantes puños, le ocasionara a su rival una peligrosa herida en la frente. Hagler sangró profusamente, pero nunca huyó…todo lo contrario, esa herida lo motivó para poco después demoler a Hearns quien siempre fue un peleador de mandíbula de cristal, piernas gelatinosas y vulnerable cuando le pegaban puños en los costados.

Sin embargo, Hagler, ante Leonard, el gran estilista y a quien  bauticé como “La Ciencia del Boxeo”, se las ingenió para frenar el ímpetu ofensivo del monarca mediano.

Tras la decisión de los jueces -a favor de Leonard y dividida-, hubo posiciones encontradas entre los expertos. Unos considraron que Hagler había sido el ganador, pero la mayoría opinó que Leonard -y yo también así lo entendí- fue el auténtico triunfador.

Lo extraño es que Hagler, ante una pelea bien reñida, haber perdido el título y ver fallido su intento de igualar a Monzón en defensas del cetro de las 160 libras, no reclamara una revancha.

 En una segunda pelea, además de que iba a recibir una millonaia bolsa, tenía la oportunidad de demostrar lo que en teoría él y sus manejadores creyeron siempre: Que Leonard, con aquella decisión a su favor, había sido “ayudado” por la “mafia del boxeo”.

 Marvin Hagler, quien reside en Francia desde hace más de 15 años -aunque  visita con frecuencia a Nueva York y otras ciudades de su país, Estados Unidos- ocupa una casilla de privilegio en la historia del boxeo internacional, pero su sorpresivo retiro sigue siendo bastante cuestionado…¡un raro retiro que todavía, a casi cuatro lustros de anunciarlo, nadie quiere aceptar”!.

 El criterio más creíble es que Hagler, tras perder ante Leonard -a quien subestimó al saber que éste había estado fuera de los ensogados durante cinco años- sintió una terrible furstración. Frustrado, decidió colgar los guantes para siempre y sin dar ninguna explicación.

En definitiva, su ida de los cuadriláteros fue un ¡raro retiro!

AL MARGEN. Lo quiero ratificar: Sammy Sosa, aunque está disfrutrando en grande su vida -él tiene todos los millones del mundo para hacerlo- volverá el próximo año al béisbol activo. Y tengo la convicción de que no sólo llegará a la respetable cifra  de 600 jonrones, sino que tendrá una positiva temporada para ganar el premio al Regreso del Año.