Cuadrilátero
Joan Guzmán tendrá un nuevo reto, pero esta vez ante su pueblo

POR CARLOS NINA GÓMEZ
La noche del 18 de diciembre, como lo proclamó el secretario de Deportes (Felipe Payano), será histórica para el deporte nacional…¡y concretamente para el boxeo dominicano!

Porque esa noche, en el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto, Joan Guzmán -como lo él lo quería- estará en acción, con sus poderosos puños y su gallardía de guererro, subido en un cuadrilátero para defender la corona del peso ligero júnior, avalada por la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Pondrá, por primera vez, en disputa el cinturón de las 130 libras que conquistó el pasado 16 de seoptiembre, en la ciudad de Las Vegas, Nevada (EE.UU.), cuando derrotó al argentino Jorge Rodrigo Barrios.

Será un hecho trascendentes por dos razones básicas: Primero porque se conmvertirá en el primer boxeador campeón mundial de República Dominicana que defenderá, en suelo patrio,  su fajín universal.

Y segundo: Será el primer monarca mundial dominicano que, ganador de dos títulos del mundo,  (fajas de los pesos supergallo y ligero júnior) pelee -en defensa de su actual corona- en su país. Pero, además, peleará en la patria de Duarte, Luperón y Caampaño, como campeón mundial invicto.

Como escribí la semana pasada, en esta misma columna, Guzmán no debe -ni por un segundo- descuidarse cuando esté en el cruce de guantes con el estaodunidense Antonio Daivis, quien será su retador por aurorización de la OMB.

Como se dice en la jrga del béisbol: “Ningún equipo es débil cuando está en el terreno de juego”.

En boxeo también se puede decir lo mismo…y el propio Joan Guzmán está consciente de esta realidad y, para reafirmar esta creencia, debe recordar aquella  histórica y épica batalla entre David y Goliat…David, subestimado pro Goliat, resultó ganancioso de la batalla.

Claro, tengo la firme convicción de que esto no va a ocurrir cuando Joan Guzmán y Antonio Daivis estén, cara a cara, en el esperado combate mundialista. Nuestro campeón no es hombre de sobrestimarse…¡y mucho menos de subestimar a su enemigo!.

Pero es un gran reto

De todas maneras Joan Guzmán, ante Antonio Daivis, tiene un gran reto. Un reto, primero, porque va a pelear ante su pueblo. Y su pueblo nunca querrá verlo caer vencido.

Por esa razón el gladiador criollo trabaja fuerte, al ciento por ciento, en un gimnasio de Las Vegas, Nevada, bajo la sabia dirección técnica del maestro estadounidense Don House.

En agoto de 1990, Mike Tyson, entonces imbatible campeón de los pesos completos, fue masacrado por James -Buster- Dogulas, un mediocre peleador.

Tyson, quien se dejó “emborrachar” por la fama y el dinero, nunca creyó que un “don nadie” como Buster Douglas lo derrotaría. Las apuestas para aquella pelea estaba-30-1 a favor de Tyson.

De manera que, a pesar de que en su pleito ante Daivis subirá al ring como amplio favorito -y además tendrá a su favor todo el público-, tiene que realizar una preparación físico-técnica como si se tratara de un combate en el que tendría como rival, por ejemplo, a Marco Antonio Barrera o Manny Pacquiao, dos de los más capacitados y cotizados púgiles de la categoría ligero júnior.

Concentrarse en su trascendental combate del 18 de diciembre….¡derrotar a Daivis en forma convincente y contundente!.

Porque después de esa victoria que todos esperamos, su futuro se agigantará. Será tan grande el futuro de Joan, que sus arcas aumentarán al tamaño del cielo al tiempo de que pasará a ganarse, aun más, el respeto del exigente mundo del boxeo y de las poderosas cadenas de la televisión de Estados Unidos.

Asimismo, el esperado triunfo de Joan Guzmán será un especial regalo de Navidad a su gente que tanto lo quiere e idolatra.

AL MARGEN. Frase salidad de labios de un frustrado y decepcioando fanático de los Leones del Escogido: “Ya tiré la toalla. Esperaré de nuevo otro año a ver si le ponemos un stop al terrible maleficio que nos ha caído encima por 14 años”.