¿Cuándo el Internet resulta peligroso?

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En los actuales momentos, la persona que no tenga instalado el sistema de Internet entre sus servicios contratados, no está “in”; es decir, está desfasado con respecto a la modernidad. Pero este medio, tecnológicamente muy avanzado puede resultar en un arma de doble filo si los que “navegan en la red” se constituyen personas que quieren adquirir notoriedad o ventajas, de los miles de ofertas, programas, leyes, reglamentos y otras propuestas, algunas verdaderamente valederas e interesantes.  Este reducido introito lo escribimos a propósito del mamotreto legal que constituye la denominada Ley 479-08 sobre Sociedades Comerciales y Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada, la cual consta de 527 artículos (140 páginas) y un Instructivo de Proceso de Adecuación y Transformación conforme al Párrafo II del artículo 523, de  26 páginas.

El matutino Listín Diario en su edición del 1ro. de mayo del año que discurre, contiene una amplia entrevista al consultor  José Luis Taveras, quien se atribuye la redacción de esta legislación que fue convertida en Ley por el Congreso Nacional, el 25 de noviembre de 2008 y promulgada por el Poder Ejecutivo el 11 de diciembre de 2008.  Sin embargo, conforme a su Artículo 527, entrará en vigor a los ciento noventa días de su promulgación; es decir, el 11 de junio de 2009, convirtiéndose en la única ley que sepamos, que no entra en vigor en función de la distancia.

¿Cuál fue el elemento faltante en las declaraciones del consejero Taveras y su acompañante Laura del Castillo Saviñón, del Consejo Nacional de Competitividad?  Explicar cómo fue que sacaron del Internet los avanzados procedimientos para aplicarlos a las sociedades comerciales dominicanas y de los varios países –por supuesto de los más desarrollados- que copiaron el articulado, ya que los textos copiados y hasta mal traducidos, no tienen la menor coherencia entre ellos, al extremo, que se han hecho varios talleres para que los abogados tomen conciencia del significado y alcance de la referida ley y hemos escuchado de avezados y doctos letrados, que no comprenden la mayoría del contenido de la misma.  Esto nos recuerda la anécdota de aquel historiador que copiando varios textos, su mujer abrió la ventana y al volarse los papeles, siguió copiando en el orden de recogida, dejando lagunas y frases incongruentes en el texto.  Ahí reside en nuestro caso,  la maldad del Internet.

Asegúrese en su sillón para que no se caiga y se dé un mal golpe.  Artículo 160: “En las sociedades de suscripción privada el monto mínimo del capital autorizado será de treinta millones de pesos dominicanos (RD$30,000,000.00) …..”. ¿Qué significa esto? Que contrario a lo estipulado en nuestro derecho, “Esta ley tiene efecto retroactivo”.  Si la compañía suya tiene un monto inferior a 30 millones –la inmensa mayoría- prepárese a buscar  unos cientos de miles de pesos para pagar los impuestos para adecuarse al nuevo capital autorizado hasta esa suma y sino, cambie el C. por A., o S. A. por la nueva concepción de Sociedad Responsabilidad Limitada (SRL), o Empresa Individual de Responsabilidad Limitada (EIRL).  ¡Qué simpáticos estos dos copiadores!

Por razones de espacio limitado de esta entrega, nos vemos precisados a cortar estos comentarios.  Lamentamos además, que los abogados Manuel Antonio Nolasco Benzo, Jottín Cury hijo, Ramón Hernández, Julio Ulises de Beras, Manuel A. Nolasco y Fausto A. Martínez se nos hayan adelantado al solicitar ante la Suprema Corte de Justicia la nulidad de varios artículos de la ley de marras.  Parafraseando “Internet, cuantos crímenes se cometen en tu nombre”.