Qué se dice: Cuando el río suena

Claudio Acosta

Veamos primero la secuencia de los acontecimientos, para que les resulte más fácil  sacar sus propias conclusiones. El pasado 13 de junio el aspirante a la nominación presidencial del PRM, Luis Abinader, denunció la existencia  en el Congreso Nacional  de grupos dedicados a la tarea de  comprar legisladores de todos los partidos para que voten por la reforma constitucional  que permitiría la repostulación del presidente Danilo Medina, con lo que confirmó un runrún que hace tiempo se viene cocinando  a fuego lento en la Cámara de Diputados.  Cuatro días después el presidente de ese mismo partido, el senador   por Puerto Plata José  Ignacio Paliza, advirtió en unas enérgicas declaraciones  (o eso pretendían) que esa organización no es ni será parte de acuerdos para reformar el texto constitucional para propiciar la reelección, recordando que según las encuestas el 70% de la población rechaza todo intento de reforma. Pero el mismo día que esa declaraciones aparecieron en los periódicos el vespertino El Nacional publicó  que en una maratónica reunión  celebrada el pasado sábado en una torre de la Capital, y con la presencia de dos ministros y tres “importantes legisladores” del PRM, se allanaron los puntos que permitirían al oficialismo someter y aprobar una reforma a la Constitución, para lo cual existe un presupuesto  de 500 millones de pesos, información  que el vespertino dice haber confirmado en dos fuentes distintas. Agréguele a eso la denuncia   de  Guido  Gómez Mazara de que “en las próximas  horas” se fraguará una jugada política que rehabilitará  al presidente Medina, mas la afirmación de Elpidio Báez de  que solo falta definir el tipo de reforma de la que se beneficiará el mandatario, y tendrá que concluir, necesariamente, que si es verdad que cuando el río suena es porque agua trae hay que  prepararse  para las consecuencias del embate inminente de la reelección y el ímpetu de sus aguas  desbordadas.