Cuando la violencia se generaliza

Ante la situación de violencia que se va generalizando, surgen  gritos clamando por la paz. Una paz que indudablemente conlleva planteamientos diferentes, pues para algunos, probablemente los menos, es la paz de los fusiles, la macana y la represión.

 Pero para la gran mayoría la paz está concebida dentro de un espíritu de justicia y del esfuerzo constante y constructivo.

De la solidaridad y del respeto.

Son muchos los enemigos de la paz, pero independientemente de otros factores que se puedan enumerar,  uno de los principales causantes de la mayoría de los conflictos, es la incapacidad de algunos grupos y  las denominadas mayorías, para participar en las verdaderas soluciones que traigan como efecto, paz duradera y humanista.

La paz es el producto de la voluntad y de la acción eficiente de todos los miembros de la sociedad, y fundamentalmente de parte de quienes conforman las cúpulas de poder político y económico, porque como dijo alguien: La paz de no se negocia, se construye.

Otro gran enemigo de la paz es la tendencia a buscar chivo expiatorio al cual echarle la culpa y sobre todo a quien cargar el peso de los problemas y calamidades.

 Esas actitudes implican mentalidades de huidas ante la propia responsabilidad que hace que mucha gente se mantenga tranquila mientras la causa de todos los males se les puedan atribuir a otros, negando por lo tanto la responsabilidad de toda culpa, especialmente cuando se está en el gobierno.

Otra cosa que se puede mencionar como enemiga de la paz es la concentración y centralización de las estructuras de poder y la lucha consecuente por el manejo de esas estructuras, que hacen que el concepto de democracia solo tenga expresión pasajera para las grandes mayorías, cuando se acercan las elecciones o el día de votar.

Es necesario que reflexionemos sobre todos estos temas.

Que se analice el problema social  en forma fría y serena. Que se estudien los factores y se señale qué culpabilidad le corresponde a cada sector y el agravamiento de las situaciones.

Principalmente qué responsabilidad les cabe a los grupos dirigentes que son la causa de casi todas las causas de muchos de los problemas.

Y que se señalen con claridad cuáles son los caminos de esperanza que se abren para hacer que nuestro país utilice todas sus energías  en la construcción de una sociedad más humana.

Porque cuando no se llega a la búsqueda de las soluciones, se rompe el factor de unanimidad y comienzan las escisiones y los conflictos.

Priman entonces los intereses de grupos, de clases, de partidos especialmente cuando están en el poder, de religión, de sexo, e incluso de raza, para hacer que se cambie no solo lo que se entiende o interpreta como objetivo de mejoramiento y bienestar, sino especialmente para que se diseñen y ejecuten metodologías de acción de la más variada y contradictoria índole. Es posible lograrlo, pero para eso hace falta sobre todo: cambios y voluntad política.