Cuando las ciudades no quieren a sus pobres….

Las políticas neoliberales (ajustes, privatizaciones, recortes, deslocalizaciones y despidos, nuevos pactos laborales y desempleo, desprotección, etc…) han producido una nueva categoría social urbana: los sin domicilios fijos. Así, en Inglaterra: Londres cuenta con 175.000 familias hacinadas; familias sin hogar: 54.410 personas (de ellos, 22.000 niños) y 300 personas (?) viviendo en la calle (90% son hombres), en Francia (se cuenta 3.5 millones de personas) y en España (aproximadmente 3 millones de personas).

En respuesta a esas situaciones de pobreza extrema y de exclusión social, sus grandes ciudades adoptan cada vez mas, medidas “especiales” para expulsarlos e “invisibilizarlos” con una “arquitectura de control” y de mobiliario urbano. Muchos de sus habitantes aprueban esas medidas contra esos que “afean las ciudades”, según ellos. El estudio de la evolución y variación de las formas arquitectónicas nos condujo a los grandes malls: pasaron de “plaza en forma de “u o n” (plaza Independencia) a plazas multi-funcionales (residencial, lúdico, turismo como Malecon Center o Unicentro) a gigantescas torres (Acropolis, Blue Mall) donde el acceso dificulta y selecciona a los visitantes. En Santo Domingo se usó el arbolado para disuadir las actividades informales en la ciudad y reducir los espacios de sombra (descanso) para eso, se sembró palmas (no sombra y algunas con puyas para que nadie se recueste.

También se argumentó que las “elevadas aceras” fueron pensadas para que los carros no se parqueen, pero se castigó a los envejecientes y a los discapacitados que no pueden ni subirlas ni bajarlas. Pues en Europa, propietarios y empresarios, para preservar la “imagen de la ciudad y el valor inmobiliario” de sus bienes, -una casa en Londres cuesta 230.000 libras; en París: 500.000 euros y en Madrid o Barcelona casi igual) – instalaron “puyas o picos metalicos” incrustrados en las aceras y en los bordes de tiendas, para que los “sin domicilio fijo” no puedan ni dormir ni recostarse.

Otra estrategia usada con esa “arquitectura de control social” es la transformación de superficies planas a inclinadas (aceras, explanadas) para que nadie se pare y también poner un brazo metálico a los bancos públicos, para que nadie se pueda recostar y dormir. Otra estrategia consiste en crear “espacios verdes” con grandes floreros, en ese caso, la función decorativa es un pretexto para controlar el uso de los espacios públicos y la creatividad colectiva. Pronto, veremos, nuevas formas de rebelión urbana.